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Agradecimientos con una salvedad

15 de marzo de 2009 - 10:00 p. m.

MUY AGRADECIDO ESTOY CON LA celebración, que poco quise, de mis cincuenta años en el ejercicio de la caricatura de prensa. Y hablo por Osuna.

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Agradezco al ex presidente Belisario Betancur por su escrito en este diario, inesperado, profundo, en el que además se reconoce amigo y a fe que lo he sido suyo, a distancia, dada su preeminencia democrática. Me define graciosamente como anacoreta, lo que en cierta forma soy, así mis escasas relaciones me alejen una que otra vez del yermo.

A mi colega en la caricatura Álvaro Montoya Gómez, “Alfín”, rendidos y chistosos agradecimientos por su nota “Los doce del patíbulo” (El Nuevo Siglo), en que relata con originalidad muy suya cuáles fueron los doce presidentes que me correspondieron como banderillero, a los cuales él se encarga de rematar por su cuenta.

A este mismo, muy apreciado amigo, debo aclararle que mi primer instante como caricaturista ocurrió de esta manera: me bajé de un bus azul, de Sidauto, en la carrera trece con la calle catorce, frente a La Capuchina, empujado por un viejo compañero del colegio, quien me estrujó para decirme: aquí es El Siglo, aquí necesitan un caricaturista y usted las hacía bien en San Bartolo, ¡glup!

“El joven tímido”, que pinta Montoya —y además estrujado— no llegó preguntando por Álvaro Gómez, sino que fue presentado ante su cohorte y llevado por ella, ante “él”. Estuvo encomendado luego a Julio Abril, un periodista de rostro amargo (era el humorista del diario, toda vez que, como decía Madariaga, “el humor es una forma del desencanto”). Fue una gestación de nueve meses.

Para Vladdo, en Semana, sólo tengo un reparo: que se haya ocupado del tema, el que por mi ruego de amigo le estaba prohibido. Sus frases son despiadadamente generosas y dice ser mi discípulo. (Es hora de pedirle el bono extraordinario, más la matrícula). Me trajo opiniones del presidente Gaviria sobre la caricatura, de la cual dijo que “exagera verdades, nunca mentiras”. A mí me gustó.

Para la revista Cambio se me pidió un reportaje que finalmente salió completo a la luz (El Tiempo alega a veces razones de espacio). Agradezco inclusive a los anónimos de la red, esa Corte de los Milagros que no deja morir a nadie en paz (Julio Nieto Bernal,  D’Artagnan ), donde no falta el necio, ávido de ladrar al pie de las cabalgaduras.

Gracias a los que opinaron y a las amistades póstumas como la del ilustre alcalde Julio César Sánchez, a quien no conocí. Gracias a mis colegas del dibujo. Thank you, a diestra y siniestra. Ni Obama en sus grandes escenarios, con aquella voz de jazz.

Debo decirles a los que me han tolerado y siguen siendo mis amigos que, parodiando al poeta Carranza, salvo esta indeseada celebración, todo está bien.

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