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Dejen ganar a Claudia

12 de noviembre de 2018 - 12:00 a. m.

La exsenadora Claudia López no ha visto una, pese a su invencible triunfalismo. Bien por ella, que es así. Perdió con Fajardo, cuando fue su compañera de fórmula para la Presidencia; perdió cuando resolvió apoyar a Gustavo Petro, ya en segunda vuelta y, finalmente, aunque se diga lo contrario, perdió con la consulta popular, que ella, más que nadie, impulsó.

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Que la consulta dio una cifra a favor bastante grande, pues sí, pero no alcanzó el umbral requerido por la Carta Política. Ahora, veo que algún sondeo la anticipa como la mejor ranqueada para la Alcaldía de Bogotá. Qué bueno. Total, ella lo ha dado todo, su curul de senadora, entre otras cosas, y sería soportable que nos aturdiera con tal de poner en cintura a esta inmanejable ciudad de tantos crímenes, tanto desorden y tan enorme falta de policía, ojalá sana, incorrupta, bien vestida y bien pagada.

Y es mi idea que el presidente eterno no sugiera nombres para la Alcaldía como los de Paloma Valencia y Samuel Hoyos, fieles seguidores y pilares ellos mismos de la causa que hoy está en el gobierno. Los quemaría, les haría perder las curules que tuvieren. Resignémonos, quien ha trabajado Bogotá es Claudia López (a Fajardo no le ayudó para la Presidencia, pero le consiguió insólita votación en Bogotá, ¿recuerdan?), aunque es muy temprano para descartar otros nombres (Navarro, Hollman, Molano, Miguel Uribe…).

A mi parecer, si fue Uribe quien aconsejó algunos nombramientos del presidente Duque en Ministerios y embajadas, no acertó. Si recomendó a Nancy Patricia para el Ministerio del Interior, no pensó en el manejo de un Congreso hostil; si a Guillermo Botero para Mindefensa, no dejó claro qué tenga que ver el comercio con la guerra ni una edad de veterano de Corea con la tropa joven y renovada; si es quien sostiene a Carrasquilla en Hacienda, debe estar viendo de qué manera acabó este ministro, él solito, con el prestigio inicial del presidente; si al embajador Pacho Santos, genialmente deslenguado, tal vez pensó en alguna empatía con el alocado mandatario gringo; si a Ordóñez en la OEA, cuánto mejor hubiera sido designarlo para el Vaticano, donde pudiera adentrarse en temas de libertad religiosa al lado del Santo Padre, sin desmerecer de su probada fidelidad a la Iglesia.

Bien, muy bien Holmes; bien Jaime Amín y muy adecuado en Casa de Nariño Jorge Mario Eastman. Hay que decir que algo nos ha parecido bien, porque el desentrene del buena gente presidente Duque está muy a la vista y desde luego va a aprender a gobernar desde el poder.

***

El tal IVA a la canasta va a caerse por su propio peso. El presidente y su equipo buscarán otras fuentes de financiamiento, pero quedarán con el pecado y sin el género. El desgaste político ha sido inmenso.

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