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Justicia comparativa

10 de junio de 2012 - 06:00 p. m.

Si la definición de justicia, entre muchas otras, es darle a cada quien lo suyo, eso mismo implica una comparación. Clarísimo: lo que se le da al uno y lo que se le da al otro. El término comparativo me lo invento. No hablo de derecho comparado ni cosa por el estilo.

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Un asunto sencillo que sólo se contempla al final del día, como ahora se dice, esto es, luego de las definiciones y primeras prácticas de las reformas judiciales de coyuntura, es el de saber cómo van a compararse tirios con troyanos, combatientes de una guerra, a la hora de las sanciones penales.

Sin conocerse si es que avanza un proceso de paz con la guerrilla (se había dicho que sería muy secreto), es de desear que el marco jurídico para la paz, destinado a ese acuerdo, consiga evitar la comparación que se establece entre unos absueltos, los conductores de la subversión armada, y otros condenados y precisamente éstos, los defensores de la legalidad.

No descubro el agua tibia si precisamente de ello se trata en el proyecto de Acto Legislativo-Roy Barreras. Porque tiene nombre propio. Imagino que se busca evitar que en un futuro inmediato se den tales comparaciones inequitativas. Que, valga un ejemplo, un alcalde desmovilizado con garantías tenga bajo sus órdenes a la Fuerza Pública que lo combatió, cuando formaba parte de un grupo guerrillero, en sumiso acto de reconocimiento a su autoridad. Para cierta visión de retrovisor, pienso que los militares quedan situados en posición de haber perdido la batalla.

Porque esta sí que es una queja militar legítima. Sólo que es igualmente peligroso que, hablándose ya del fuero militar, queden cobijados por él delincuentes de uniforme, que han deshonrado las armas de la República y que han hollado derechos fundamentales y humanos. El espíritu de cuerpo pervierte cualquier institución y mucho más la castrense. A ello se refiere la última novedad en concepto de H.R.W.

El senador Roy Barreras, en su sabiduría médica y tal vez jurídica, sabrá cómo desenrollar este ovillo o enredarlo aún más, como el gato les enreda la lana a las abuelitas tejedoras.

***

El caricaturista, carnal de Lorenzo, entrevistado por María Jimena Duzán para Semana contestó preguntas que ella le formuló y entre estas las relativas a algunos de sus colegas, a los que, apretado, aludió en forma sintética. Enumeración al fin, se incurrió en importantes omisiones. En toda lista falta alguien; haga usted una de invitados y lo verá.

De quien firma como Matador (Julio César González ), por ejemplo, lamenta Osuna no haber opinado, y no sólo de él. Dice que lo hubiera hecho encantado, en la forma sintética que usó, con una sola palabra: “¿Matador?”, respuesta sintética: “actual”. Acompaña “foto” de González, el omitido.

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