Para el economista estadounidense Thomas Friedman el mundo es plano.
Según el, la globalización ha hecho que en términos de competitividad los países se estén nivelando. En su libro: «El Mundo es plano», Friedman explica que el libre acceso a la información y a la tecnología ha logrado reducir la influencia que tienen la historia y la geografía en la capacidad que tienen las naciones de competir comercialmente a nivel global.
Lo que va corrido de este mundial Brasil 2014 ha demostrado que esta aproximación económica al comercio internacional también puede ser aplicada al fútbol. El alto nivel deportivo de los equipos que tradicionalmente no llegan a las instancias finales es el resultado de que las herramientas de competencia ahora están disponibles globalmente.
Por ejemplo, años atrás los directores técnicos viajaban hasta lugares distantes para ver a sus rivales. En algunos casos, incluso enviaban a sus asistentes para que hicieran las veces de espías y consiguieran vídeos de sus próximos rivales para platear estrategias y vencerlos. Lo mismo ocurría con las concentraciones. Los programas de entrenamiento físico eran todo un misterio. Poco o nada se conocía de las rutinas de acondicionamiento a las que eran sometidos los jugadores de alta competencia. Hoy, los propios atletas revelan detalles de sus rigurosas jornadas a través de las redes sociales.
Saber como jugaban los equipos más importantes del mundo, era toda una odisea. Se tenía que esperar a que llegaran los aviones de Argentina o Italia, para revisar la prensa internacional y conocer los detalles de las formaciones y las crónicas de los juegos. Hoy, solo basta con levantarse temprano los sábados para ver todos los partidos de la liga inglesa desde la comodidad del sofá de la casa en Bogotá.
Gracias a la tecnología, en especial la de las comunicaciones, la información es cada vez más democrática y los términos de la competitividad han pasado, tal y como explica Friedman en su libro, de la confidencialidad de la información, a su mejor utilización. Y es ahí donde todo se vuelve más plano, mas parecido y por lo tanto más competido y parejo.
Este mundial entonces, nos deja el reto de entender que el nivel internacional de competencia es uno donde ya es posible estar a la altura de los tradicionalmente más fuertes. Como las hojas de ruta ya dejaron hace rato de ser un misterio, como nación sólo nos deja la tarea de trabajar duro para lograr nuestros objetivos. En este mundo plano, Colombia también tiene todas las de ganar, no solo en el fútbol sino en todo nivel de competencia global.