Para nadie es un secreto que el nuevo alcalde de Bogotá es uno de los hombres más preparados para el cargo en el país. Es un técnico disciplinado que ha convertido su modelo de ver la ciudad en un discurso admirado internacionalmente.
Tras doce años de administraciones que llevaron a la capital al caos en el que se encuentra, los bogotanos decidieron dejar su romance con la izquierda para buscar un resurgir en un especialista antes que un político. En alguien que pudiera sobre todo ejecutar y administrar para resolver los problemas que a diario enfrentan sus habitantes. Optaron por un práctico antes que por un complejo idealista.
Como todo buen gerente de linaje técnico, Peñalosa dio certeros pasos al conformar su gabinete. Entre sus miembros más destacados se encuentra Daniel Mejía, un juicioso economista estudioso de la seguridad y el narcotráfico. Alguien que promete mucho en la lucha inteligente y severa que se tiene que dar contra el microtráfico que azota la ciudad y que con sus derivaciones genera inseguridad y extorsión.
Sin embargo, el nuevo alcalde corre el riesgo se enfrentarse a su peor versión. Una que lo asemeja peligrosamente a su predecesor.
Al igual que Gustavo Petro, Peñalosa es terco, intransigente, y poco tolerante con quienes le llevan la contraria o cuestionan y una ciudad tan grande y disímil requiere de grandes consensos y mucha oreja para ser gobernada.
La humildad, la diplomacia y el pulso son atributos obligatorios para empujar iniciativas que le permitan a Bogotá mejorar en movilidad, seguridad, educación y salud, de lo contrario la capital vivirá un Petro parte dos asediado por los entes de control y las persecuciones políticas.
Peñalosa recibe una ciudad dividida y más agresiva que nunca. Polarizada hasta el tuétano, Bogotá necesita un alcalde que trabaje como un Lincoln buscando preservar la unión. A la brava nada funciona, porque tal y como alguna vez lo dijo ese mismo presidente estadounidense: “No hay hombre lo suficientemente bueno para gobernar a otro hombre sin su propio consentimiento”.