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Es hora de hacerlo bien

14 de febrero de 2016 - 09:00 p. m.

En la cara de muchos de los que atacaban a Transmilenio había odio, cansancio y hasta sed de venganza. Otros, mucho más organizados, estaban encapuchados y llevaban maletas llenas de piedras. Y otros, legítimamente insatisfechos con el sistema, llegaron simplemente al punto de no soportarlo más y exigir una mejora inmediata por medio de la protesta. A pesar de sus diferentes maneras de manifestarse, todos tienen un punto en común: están cansados de la manera en que se ven las cosas en nuestro país.

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Entre tanto, en Venezuela hoy miles de personas amanecen sin trabajo para hacer filas en vacíos supermercados. El país que nada en petróleo, casi de la misma manera que los árabes, es uno a punto del colapso. No hay energía, comida, papel higiénico, ni trabajo y, lo que es aún más deprimente, la esperanza está enterrada, porque antes de que empiecen a mejorar las cosas, aún tienen que empeorar..

Lo triste para Colombia es que su presente es el pasado de Venezuela y la razón por la cual Hugo Chávez llegó al poder en 1999. En Venezuela, el inconformismo con el sistema y su clase dirigente alimentó las fuerzas que llevaron al creador del Socialismo del Siglo XXI al poder. Los gobiernos de Pérez y Caldera, entre otros, azuzaron la división nacional al navegar entre la corrupción y la arrogancia. Ellos generaron el caldo del cultivo que necesitó la revolución para llegar al poder.

En Colombia, la gente está cansada de escándalos como el de Reficar que llevan a la avaricia y hasta ahora a la impunidad a un nuevo y descarado nivel. Está agotada de subirse al Transmilenio repleto e inseguro, sabiendo que muchas de las vías por las que andan tuvieron que hacerse varias veces por culpa de la corrupción y negligencia de algunos. Si el establecimiento colombiano y su clase dirigente no se dan cuenta del escenario que están formando, probablemente terminarán ahogados como los venezolanos y de paso entregando un futuro perverso y desolador. Llegó la hora de hacer las cosas bien. La gente no quiere más corrupción y pasadas de pelota entre gobierno y gobierno. Si los que están en el poder no se dan cuenta de que mientras se insultan y encarcelan de un bando a otro, un fuerte movimiento antiestablecimiento se está formando y pronto un Chávez criollo capitalizará sus errores. Entonces todo estará perdido.

No se pueden cobrar más impuestos mientras se conozcan escándalos que valen más veces que una reforma tributaria. No se puede hablar de hacer la fila en Transmilenio, mientras se paguen favores políticos con puestos y contratos millonarios del Estado. La gente está cansada y un Chávez criollo con sed de venganza y colmillos afilados para saciar su resentimiento está en la esquina frotándose las manos. Y si llega, no pueden decir que no estuvieron advertidos y que no fue su culpa, porque quien no conoce la historia, incluida la de sus vecinos, está condenado a repetirla.

 

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