La semana pasada, en este mismo espacio, destacamos el artículo de la revista The Economist, en el que por fin aparecía una cifra aproximada de la fortuna total de las Farc.
Según la publicación, esa organización guerrillera tiene cerca de U$ 10,500 millones de dólares de riqueza. Lo que no sabíamos entonces era quién había sido la fuente de esa información. Sin embargo, gracias a la tradición y rigurosidad de la editora eran detalles que no podían pasar desapercibidos y por lo tanto suceptibles al análisis.
Este sábado, pasado el mediodía, se confirmó el rumor que tras la publicación había surgido y era que el origen de este cálculo era nada más ni nada menos que el propio director de la Unidad de Información de Análisis Financiero (UIAF).
Tratando de explicar lo ocurrido, en un escueto comunicado publicado en su página de internet, la UIAF dijo que las declaraciones a la revista realizadas por su ex director habían sido hechas «off the record», es decir no destinadas para publicación y que además las cifras no corresponden al resultado de un estudio serio sobre el tema. En otras palabras, que las declaraciones de Luis Edmundo Suarez habían sido comentarios no oficiales y sin fundamento académico, o como se dice en la calle, a manera de chisme. Sin embargo el comunicado también dice que ni el Presidente de la República ni el Ministro de Hacienda tuvieron conocimiento de forma oportuna de las cifras por ser de “naturaleza especulativa”.
Como muchas cosas en los comunicados de prensa, lo importante no está en lo que se dice, si no en lo que no se dice. De la aclaración sobre la comunicación inoportuna al Jefe de Estado y al encargado de la política económica nacional se desprende que efectivamente hay un estudio o por lo menos un análisis preliminar del tema que hasta ahora no se conoce totalmente. La gente de The Economist obtuvo tan solo el titular de un documento que dadas las circunstancias que ahora lo rodean, difícilmente podrá ser refinado y claramente no concluirá lo mismo que inicialmente intuyó su director. Y ahí precisamente está el problema.
De la misma manera en que lo dijimos la semana pasada y se ha venido confirmando en las últimas horas, este es un tema que no es conveniente tocar en estos momentos de recta final en las conversaciones de paz. No es difícil esperar que el silencio sea la mejor estrategia para todos. De lado de las Farc desconocer, criticar e invalidar cualquier cálculo sobre su fortuna es lo más obvio. Mientras más dinero puedan mantener por debajo del radar de las autoridades mejor pues con eso están asegurando su futuro en la vida civil. Ni bobos serían, producto de las negociaciones, comprometer no sólamente sus armas, si no también su fortuna. Del lado del gobierno, es mejor no seguir enredando las negociaciones en momentos en que cada minuto que pasa disminuye el respaldo al proceso al mismo tiempo que la popularidad del mandatario continúa en picada. Es decir, en el tema de la plata del narcocartel más grande del mundo, lo mejor es el silencio conveniente.
En la historia de The Economist también hay otros hilos por dónde halar. Según la revista gran parte del dinero de las Farc está invertido en Costa Rica, Venezuela y Colombia. Sobre el dinero en nuestra nación, la sostiene que está distribuido en empresas de transporte, propiedades e incluso la bolsa de valores. La pregunta es: ¿esa afirmación también sale del documento de la UIAF que ahora tal vez nunca conoceremos?. Es importante que esto no sea así, el país tiene derecho a conocer quiénes son los testaferros de la guerrilla, quienes seguramente se sientan en los mismos restaurantes de moda que frecuentan los millonarios contratistas que defraudan la nación. Esos mismos que a final del año sacan sus botes de lujo en Cartagena al mejor estilo de los glamurosos boat shows de Miami.
Sobre los U$10,500 millones de fortuna de las Farc, esta no es una cifra del todo descabellada como el gobierno y las farc coinciden en hacer ver. Según el estudio “Politicas Antidroga en Colombia: éxitos, fracasos y extravíos” de Daniel Mejía y Alejandro Gaviria que va para publicación en Inglés para la editorial Vanderbilt University Press, para 2013 las Farc tenían ingresos aproximados anuales cercanos a los U$ 1,500 millones. No me imagino cuanta plata hicieron el año pasado y están haciendo en este con una devaluación del 40% y un incremento de la producción potencial de cocaína cercano al 50%. No es una bicoca, U$ 10,500 millones de dólares es solo comparable con la fortuna del industrial Luis Carlos Sarmiento Angulo que según la revista Bloomberg estima en U$ 11,400 millones.
Entre tanto, tras tres años de pedidos sin cesar por parte de las Farc, alias “El Paisa” por fin está en La Habana. Colombia se está tragando el súper sapo tamaño familiar de ver vestido de civil al más sanguinario de todos los criminales con las manos untadas de sangre de esa organización terrorista. Seguramente los camaradas en La Habana tampoco cesarán su pedido de recuperar a Simón Trinidad, el dueño de la información de donde está escondida la plata de la narco guerrilla más grande del planeta y conocedor privilegiado de la identidad de sus testaferros.
PD: Nada sorprendente la montonera contra Juan Carlos Echeverry. Gran académico, pero aparentemente malo para los chistes. Muy rolo y ácido para algunos. Poca tinta para el pobrecito profesor Vanegas. Gana la forma y no el fondo. (Fuí alumno del Doctor Echeverry, extraordinario profesor)