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La paz multilateral

28 de septiembre de 2014 - 10:00 p. m.

En momentos en que el Gobierno está dando todas las señales para creer que las negociaciones con las Farc están a punto de concretarse, es importante entender que la paz es un ejercicio multilateral y no unidireccional.

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Lo digo una semana después de que el país fue testigo del debate contra el expresidente Álvaro Uribe en el Congreso de la República y las reacciones que este generó. Un encuentro que muestra que nuestra nación vive no solo una guerra en las armas, sino también en las palabras y el corazón.

No desconozco las motivaciones que llevaron al senador Cepeda para haberlo convocado, hay muchas preguntas que merecen respuesta, pero el tono de la discusión y las actitudes de las partes hacen evidente que las heridas que ha generado el conflicto están muy lejos de cerrarse. Incluso heridas que están en aquellos que nos gobiernan. El Legislativo debería entonces estar un paso adelante de la evolución del pensamiento nacional y si el gobierno Santos y sus escuderos en el Congreso están jugados por la paz, entonces no deberían haber abierto la puerta para que este enfrentamiento se hubiera dado, así este fuera contra Uribe, su mayor contradictor.

La paz en realidad necesita de un esfuerzo multilateral para que sea una realidad y no se quede en un chiste materializado por las ahora infinitas veces que el presidente Santos ha dicho que estamos muy cerca de lograrla. Es determinante que los partidos que apoyaron la reelección sean coherentes con la bandera de la paz que los cohesionó y no conviertan el escenario que debería ser para discutir proyectos para mejorar la vida de los colombianos, en plataforma para el resentimiento eterno.

El controvertido pero sagaz presidente de Ecuador, Rafael Correa, una vez me dijo en una entrevista con CNN que un mandatario no puede perder la oportunidad de perdonar, y aunque él no es el mejor ejemplo de la puesta en marcha de esta máxima, por lo menos en teoría tiene toda la razón. Tan pronto como el Gobierno y sus aliados entiendan que deben hacer la paz con sus contradictores para abrirle la verdadera puerta a la solución negociada del conflicto, verán como en realidad avanzarán tangiblemente en sus conversaciones en La Habana.

Un escenario en el que se tiendan caminos de reconciliación entre el Gobierno y el expresidente Uribe y su bancada, será uno más propicio para el proceso de paz con las Farc. No tendría presentación llegar a acuerdos con la guerrilla y no hacerlo con enemigos políticos. Obviamente de nada sirve tender puentes si desde la orilla del Centro Democrático no hay un campo fértil para recibirlos. Pero afortunadamente encontrar una coherencia de pensamiento desde el lado de la oposición es mucho más fácil, ya que la voz cantante está concentrada única y exclusivamente en el expresidente Álvaro Uribe.

El Gobierno está dando señales claras de que cree que está cerca de lograr un acuerdo con la guerrilla: el discurso del presidente en la ONU, la reforma tributaria, el proyecto del voto obligatorio, la campaña “Soy Capaz” y el levantamiento de la confidencialidad de los acuerdos en Cuba. Sin embargo, debe tener claro que todo esto de nada sirve si la oposición no tiene ni la más mínima intención de acompañar el proceso.

Hoy más que nunca un acercamiento entre las partes es necesario si realmente se quiere sacar adelante el proceso de paz, porque la paz no es un ejercicio unilateral, es un ejercicio multilateral donde debe acogerse a todas las víctimas del conflicto, así sea que estas estén en la otra esquina del pensamiento político.

 

* Luis Carlos Vélez, director Noticias Caracol

 

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