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No es un chiste

20 de julio de 2017 - 10:00 p. m.

Quiero empezar dejando claro que considero que el expresidente Álvaro Uribe se equivocó. No hay manera de justificar que Daniel Samper Ospina es un violador de niños. No lo es. Tratar de ajustar esa afirmación al hecho de que por medio de sus escritos o trabajos ha violado los derechos de los menores, es un asalto a la razón. El trino del presidente Uribe ha generado odio y amenazas y en cualquier lugar del mundo es, innegablemente, un hecho peligroso.

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Daniel Samper no es inocente. El exdirector de la revista Soho tiene una de las páginas más leídas en la revista Semana, que es sin lugar a dudas la más importante del país. Sus escritos influyen, construyen imágenes y ayudan a formar la opinión del país, por eso, aunque su expresión sea a través del humor, no significa que esté eximido de trabajar con altura, responsabilidad, principios y autocontrol. Samper exagera en los defectos físicos de las personas, desde Soho alimentó el odio a personajes públicos en segmentos como: “lo que odio de”, y parapetado en la supuesta sátira, lanza la piedra y esconde la mano. He visto como, amigos de él, que hoy gallardamente firman la carta que lo apoya, con lágrimas en los ojos leían indignados las burlas en las que en sus columnas los sometía. Nada de eso es un chiste.

En Colombia, muchos se esconden en la llamada libertad de prensa y el humor para calumniar, insultar, atacar y estigmatizar. Es la verdad. El humor chabacano no es periodismo y el humor que calumnia y ofende, no es humor.

La libertad de prensa no significa libertinaje y también debe ejercerse dentro de los parámetros de la legalidad y sobre todo del buen periodismo, uno que se define principalmente como responsable. Claro que se puede tener una opinión, pero hasta los más crudos opinadores se rigen por parámetros legales, del buen gusto y el buen periodismo. Negar esto ultimo es ignorar que lo que hacemos todos puede ser mucho mejor.

Creo profundamente en el humor, estoy convencido de que es una gran herramienta de crítica y reflexión. Como referencia de la manera en que en otras latitudes se abordan la polarización y momentos álgidos de la política a través de la mirada de la sátira, es bueno voltear la mirada a EE.UU. S.N.L. se ha vuelto referente en la discusión política en la era de Trump. Sin pelos en la lengua, pero con altura, carácter y sobre todo mensaje, el programa ha llevado a muchos a confiar más en su propuesta que en los medios tradicionales.

Este triste y preocupante episodio debe servir para que todos los periodistas y opinadores hagamos un ejercicio de reflexión. Teniendo en cuenta que nuestros mercados cada vez se hacen más pequeños y que la desconfianza en lo que hacemos ha alcanzado niveles históricos, estamos obligados a enfrentar este momento con humildad y autocrítica. La cordura es tal vez la única herramienta que nos permitirá atravesar este año electoral que se viene y que por lo visto será poco menos que insoportable.

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