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Por el bien del Centro Democrático

25 de enero de 2015 - 09:00 p. m.

Los más de seis millones de Colombianos que votaron por Oscar Iván Zuluaga en las pasadas elecciones presidenciales merecen saber la verdad sobre lo sucedido en el caso del llamado Hacker Sepúlveda.

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Se trata de una cuestión de mero respeto frente a quienes lo apoyaron irrestrictamente durante una campaña que pasó a la historia como una de las más duras de los últimos años.

 

Si el Doctor Zuluaga, su hijo y su asesor espiritual evaden a la justicia solamente afectarán la credibilidad de su partido. Lo digo por que un movimiento democrático de verdadera trascendencia se debe construir en conclusiones no en dudas, en proyectos y no en sabotajes.

En este caso relacionado con el escándalo de Andrómeda, hay un hacker en la cárcel, 5 militares destituídos, 20 relevados de sus cargos y otras personas en investigación. Por lo tanto, no sería cuerdo esperar que la persona que habría empleado a Sepúlveda no fuera ni siquiera cuestionado por las autoridades.

Si no se llega a una conclusión en ley sobre este tema estaríamos frente a otro capítulo vergonzoso de la política colombiana en el que el beneficiado resulta intocable y los ejecutores inevitablemente en prisión, tal como ocurrió en la «yidis-política» donde hay un ejecutor condenado y un supuesto autor intelectual ausente., o como en el caso de Ernesto Samper, un Presidente elegido con plata del narcotráfico, y un tesorero de campaña preso.

Los seguidores del Centro Democrático merecen que les hablen con la verdad y les muestren pruebas, no conjeturas, ni versiones amañadas de la realidad. Esos millones de colombianos que trinan «en defensa del legado del presidente Uribe» son dignos de un enfrentamiento en ley sobre lo ocurrido en la campaña. No merecen personajes escurridizos que salen del país escondidos bajo la premisa de que en esta nación no se puede hacer oposición ya que se termina siendo perseguido por el establecimiento porque la realidad es que si hubieran salido victoriosos, en este estado de derecho, también habrían tenido que ser cuestionados por las autoridades.

Obviamente la forma en la que el Fiscal Montealegre dio a conocer la noticia ha dado espacio para que se cuestione la idoneidad del proceso. Pero como nación no debemos quedarnos en las formas si no procurar por el fondo. El Fiscal debe ser más cuidadoso que nunca en sus acciones para no dar espacio a ninguna duda. Todo el país está atento a su accionar en este que será el caso más duro de su periodo.

En esta oportunidad, los que siguen al Centro Democrático y los que no, merecen una actuación impoluta de las partes para que finalmente podamos saber qué fue lo que pasó, y si no pasó, pues para que se limpie para siempre el nombre de quienes hoy son cuestionados.

Por el bien del Centro Democrático, sus miembros deben convertir sus palabras en acciones y practicar su mantra de : «justicia sin impunidad».

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