El proceso de paz está dando señales claras de estar montándose en su etapa final. El anuncio del presidente Juan Manuel Santos de suspender los bombardeos a las Farc y la iniciativa para avanzar el desminado en nuestra nación, son pasos contundentes que denotan avance y coordinación en las negociaciones.
El proceso de paz está dando señales claras de estar montándose en su etapa final. El anuncio del presidente Juan Manuel Santos de suspender los bombardeos a las Farc y la iniciativa para avanzar el desminado en nuestra nación, son pasos contundentes que denotan avance y coordinación en las negociaciones.
Hay que destacar que se trata de una de las pocas oportunidades, en lo que va corrido de este diálogo, en que se ha trascendido de las palabras a las acciones. El desminado y la suspensión de los bombardeos son dos determinaciones materiales y por lo tanto de las más importantes hasta ahora.
De lado de la suspensión de los ataques aéreos a la guerrilla por parte del Gobierno hay que decir que la administración Santos decidió hacer una pausa a la estrategia militar más efectiva que venía aplicando a las Farc. Son múltiples los exsecuestrados y desmovilizados que relatan cómo las ofensivas desde el cielo eran las más temidas por esa organización terrorista. El presidente está comprometiendo su arma más contundente contra el enemigo, por lo que no queda más que pensar que la siguiente acción de la guerrilla en esta negociación debe ser contundente y generosa. De otra manera quedaría la percepción de que se está arando en la arena.
Tal vez por todo esto, la semana pasada también fue escenario de un episodio que no ocurre todos los días. El New York Times, uno de los diarios más prestigiosos del planeta, dedicó su editorial central al proceso de paz. Algo de gran valor, dado que son muy raras las ocasiones en que la publicación se detiene en temas de nuestra región.
El escrito destacó la importancia del diálogo como el camino más idóneo para la poner fin a la guerra. Apuntó que sin las conversaciones, Colombia se vería obligada a volver a la estrategia meramente militar que inevitablemente trae consigo muerte, recriminación y sufrimiento. El periódico también hizo referencia al nombramiento desde la Casa Blanca de un observador del proceso estadounidense, Bernard Aronson, el cual calificó como un espaldarazo a las conversaciones, algo que desde las huestes de la oposición al proceso fue visto en su momento como un gesto de desconfianza por parte de la administración Obama.
Así las cosas, los últimos días han sido de muy buenas señales sobre la salud del proceso. Que el ajedrez se siga moviendo depende cada vez más de la inteligencia de las Farc, algo que todavía está por comprobarse.