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Un nuevo escenario

03 de noviembre de 2014 - 10:00 p. m.

Pensar que las Farc no están haciendo política actualmente es equivocado.

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Son múltiples las organizaciones que, disfrazadas de grupos de reivindicación rural, trabajan en zonas perimetrales del país. Su labor se realiza a todo vapor para servir como plataforma política de líderes que comparten los argumentos que manejan los negociadores de la guerrilla en La Habana. Incluso, los organismos del Gobierno manejan información sobre una existente y permanente comunicación entre las partes para establecer mesas de negociación paralelas y liderar manifestaciones para cuando se necesite ponerles mano dura a las conversaciones.

Por mucho que nos duela, hoy el problema con las Farc es más político que armado. Con la política pueden conquistar el poder; con las armas está demostrado que no. Hasta el momento, el hambre corrupta de la mayoría de los que nos representan no les ha permitido ver a los políticos tradicionales que el discurso de reivindicación social con el que se disfraza la guerrilla consigue muchos adeptos en una nación que se caracteriza por ser una de las de mayor inequidad de América. La tecnocracia y los modelos de avanzada no necesariamente son los más atractivos para una sociedad que ve cómo miles de millones de pesos de impuestos y regalías terminan perdidos en corrupción.

Las victorias de Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia y de cierta manera Rafael Correa en Ecuador han demostrado que aquel que se apropie del discurso de la reivindicación social en escenarios económicos como el nuestro termina inevitablemente ganando la Presidencia. La guerrilla lo ha visto así y ese es uno de sus incentivos para dialogar. También fue el discurso que el propio Chávez les vendió cuando intercedió por el proceso de paz. Es por eso que, en virtud de su estrategia de combinar todos los mecanismos de lucha, vienen trabajando intensamente para ingresar a la sociedad civil con el camino avanzado.

Así las cosas, ¿qué estrategia están jugando los partidos políticos y el establecimiento para enfrentarse a un nuevo enemigo político que, una vez legitimado, los encontrará divididos y desprestigiados? Hacer el análisis correcto debe servir de campanazo de alerta a todo aquel que hace parte del mundo político actual. Tanto la derecha como la izquierda, el Centro Democrático, la Unidad Nacional y el Polo Democrático deben entender de una vez por todas que ya no les queda mucho tiempo para actuar como se debe. De lo contrario, un nuevo movimiento, disfrazado de “Robin Hood”, llegará para arrebatarles el poder de las manos.

Colombia debe seguir muy de cerca lo que ya pasó en las naciones vecinas para no cometer el mismo error. La paz con las Farc llegará tarde o temprano, por lo que combatir el proceso actual no es una estrategia acertada. Por lo tanto, es imperativo darse cuenta de que el verdadero frente de batalla ya no está en la selvas sino en la política. Para los que la hacen, es finalmente la hora de hacerlo bien. De trabajar por la sociedad y no por escudarse en el poder para no ser blanco de los enemigos o los entes de control. De buscar lo mejor para la comunidad y no para perpetuar la riqueza de los de siempre. De lo contrario, serán sólo ellos los culpables si en unos años un Hugo Chávez a la colombiana ocupa indefinidamente el Palacio de Nariño y columnas como esta no se pueden volver a escribir.

 

*Luis Carlos Vélez ** Director de Noticias Caracol

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