Cerrar las negociaciones con las FARC será un logro que puede cambiar las agendas. Pero el entorno internacional no invita al optimismo sobre la economía. El gobierno deberá maniobrar al extremo.
Pese al éxito previsible de las negociaciones con las FARC, este 2016 se perfila como el año más complejo durante los gobiernos Santos. La coyuntura mundial es la peor desde la crisis de 2008 y la caída en los precios del petróleo, que ha disparado dólar e inflación, afectado el crecimiento y puesto en jaque las finanzas públicas, es una consecuencia de ella sobre la que tenemos escasa injerencia.
El asunto a nivel mundial es tan complicado que se discute si no hemos salido de la de 2008 o estamos ante una nueva recesión. En Estados Unidos, ante las últimas cifras, será difícil que la Reserva Federal siga subiendo sus tasas de interés. Los bajos precios del petróleo, sorpresivamente, no han promovido el esperado aumento de la demanda, y la inflación se ha estacionado en un 0.7%.En las dos primeras semanas del año la bolsa cayó casi un 9%.El fortalecimiento del dólar no deja despegar sus exportaciones.
Mientras tanto el Banco Central Europeo, al reconocer que “las condiciones han empeorado” ha decidido mantener sus programas de compras de bonos y activos a los gobiernos y tasas de interés cercanas a cero. También en Europa siguen cayendo las bolsas y se empieza a hablar de deflación.
La desaceleración China, asociada a la caída en los precios de materias primas y petróleo, podría ser más grave de lo que se conoce: el multimillonario y filántropo George Soros se atrevió a decir la semana anterior que el crecimiento Chino es del 3.5% y no del 6.8% “como afirman las cifras oficiales”. Muchos empiezan a cuestionar allí la “intromisión” del FMI en el manejo de cifras, al afirmar que antes no existían tantos problemas. Todos coinciden en que esa entidad se debe reestructurar reconociendo a Europa y los países emergentes mayor peso en sus decisiones y administración.
En Colombia no hemos escapado a las turbulencias. El crecimiento en 2015 descendió desde un 4.6%, a un 3.0- 3.2%, no tan negativo comparado con América Latina, que decrecerá hasta un -0.3%.Nuestros problemas están en el control de una inflación, muy influenciada por el dólar, sin precedentes en el pasado reciente, y el déficit de las finanzas públicas, ambos ocasionados por la caída de los ingresos petroleros y por tanto emparentados con el difícil escenario mundial.
Aunque el Presidente aclaró el viernes que reforma tributaria y aumento del IVA no tendrán lugar en 2016, queda la duda de la manera en que vamos a sobreaguar mientras suben los precios del petróleo o somos capaces de dinamizar industria y agricultura que, ante el encarecimiento de las importaciones, ya mostraron cifras interesantes en el tercer trimestre de 2015.
La semana anterior Moody’s, una de las más importantes calificadoras de riesgo, recordaba el impacto por la caída en los ingresos petroleros y los problemas que tendrá el gobierno para cumplir con la regla fiscal, anticipando un año de dificultades.
La experiencia internacional ante la crisis debe ser de utilidad para el gobierno y las autoridades monetarias a los que, de repente, les cambió el panorama. Estados Unidos pudo salir, en principio, aumentando gasto público e inversión y manteniendo bajas las tasas de interés. Europa, un poco más tarde, ha terminado haciendo lo mismo. ¿Funcionará que en Colombia hagamos lo contrario?
Puesto, por las circunstancias, ante el dilema de cumplir estrictamente con la regla fiscal o mantener y aumentar el gasto y estimular la demanda, el gobierno no se puede detener. Los programas de infraestructura deben continuar y, de ser necesario, extenderse si la cosa se pone más difícil. Al finalizar esta semana estarán Picketty y Stiglitz en Cartagena: si alguien pregunta van a aconsejar lo mismo.
Posdata: Es por lo menos curioso que en el Foro Económico Mundial de Davos el tema central sea la cuarta revolución industrial, cuando no hemos agotado la tercera, y teniendo en las narices la tremenda crisis que empezó en 2008 y todavía no termina.