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¿De dónde saldrá la plata? (La propuesta de la ANDI)

31 de agosto de 2020 - 12:00 a. m.

Frente a la imperiosa necesidad de rescatar la economía, necesitada como la salud pública de la vacuna y de una buena chequera, la financiación de la recuperación se convierte en un objetivo prioritario sobre las demás reformas y disputas políticas en que seguimos empeñados en Colombia, como si nada pasara.

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Restablecer la economía y recuperar los empleos requerirá de un esfuerzo muy superior al realizado hasta ahora. Debemos poner el foco en los trabajadores informales, un 47,6% del total, que en términos prácticos dependen y son parte importante de la buena salud del resto de la economía. ¿Tenemos y tendremos los recursos necesarios para funcionar lo que queda de pandemia y reducir la incertidumbre?

Debemos considerar, ante todo, la capacidad y límites del mercado para ajustarse autónomamente, así como la evolución y control de la pandemia, en cuyo curso será decisiva la responsabilidad de la ciudadanía; también, los efectos inducidos por la intervención de las instituciones y el Estado. ¿Tenemos tantos subsidios como requerimos? ¿Podemos mantenerlos para siempre? Nuestra economía no funciona como una isla y en buena parte dependerá de lo que ocurra en el mundo en su conjunto, pero, aun así, existen cosas que podemos y debemos hacer.

Lo que conocemos sobre el desempeño de la economía en modo COVID-19 revela que esta reclusión ha generado un daño superior a la gran recesión de 1929 y a la de 2008, para referirnos a dos momentos cruciales e ilustrativos, dejando interrogantes y lecciones sobre la mejor manera de afrontarla y superarla.

Las cifras son complicadas: mientras en Colombia tuvimos en el segundo trimestre una caída del -15,7% del PIB, la de los países de la OCDE fue de -9,8%; la de Reino Unido, -20.4%; México, -17,3%; España, -18.5%; Alemania, -9,7% y Estados Unidos, -9,5%. A quien mejor le ha ido es a Japón, con una cifra de -7,8%. Estamos ante una recesión que exige una pronta y ojalá coordinada respuesta de los gobiernos de la mano con la ciudadanía y no sobre ella.

La mayoría de los países, recordando la experiencia de la gran recesión y sus recetas, se han movido hacia políticas que incentiven el gasto y la inversión públicas, tomado parte activa sus bancos centrales al comprender la magnitud del desafío. En Estados Unidos, por ejemplo, la Reserva Federal se encuentra menos preocupada ahora por la inflación y mucho más por la creación de empleos. En consecuencia, alistan políticas antirrecesivas de largo plazo con bajas tasas de interés en la perspectiva de fortalecer y estabilizar la demanda.

Dentro de ellas destaca la compra de bonos del gobierno y políticas de préstamos excepcionales. ¿Se puede pensar en Colombia algo así? Nuestro Banco Central tiene, recordemos, limitaciones constitucionales y nuestra moneda no es tan apetecida como el dólar, pero afrontamos una situación verdaderamente excepcional.

La propuesta presentada la semana pasada por la ANDI, según la cual el Banco de la República podría otorgar un préstamo al gobierno por hasta $50 billones, sin duda avanza en esa dirección y debe ser considerada para abrir una necesaria conversación entre el liderazgo nacional. Observaciones habituales, como la ruptura heterodoxa que representaría una medida de este tipo, no tienen en cuenta que nos encontramos en una situación atípica y poco ortodoxa, cuya resolución apegados al canon no salvará los empleos ni a las empresas, ni a nuestros compatriotas de pasar hambre.

Hasta hace muy poco las propuestas de modificar los topes de la regla fiscal eran consideradas como una herejía, pero las circunstancias nos han forzado a reflexionar. Vale considerar que la propuesta de la ANDI se refiere a emisión primaria, pero en el contexto, como en Estados Unidos y el mundo, el riesgo de inflación es bajo y sus eventuales consecuencias negativas pueden ser más manejables. Por otra parte, la propuesta incorpora la conveniencia de involucrar en ella a las calificadoras de riesgo, un elemento crucial en su elaboración y ejecución.

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Bienvenida la propuesta de la ANDI. La coyuntura nos invita a la creatividad en políticas y acciones, y a fijarnos menos en los textos. Para el COVID-19, como hemos visto, no teníamos cartilla.

@herejesyluis

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