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Duque: viaje de 100 días hacia el centro

12 de noviembre de 2018 - 12:00 a. m.

En la perspectiva de superar la polarización, el presidente ha avanzado en construir  su propia agenda, entendiendo que  representa  a todos los colombianos. Una mirada a sus actos de gobierno confirma que se ha esforzado por conciliar, buscando el centro.

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Con la batería de proyectos presentados a un congreso en que “su” coalición no tiene claras mayorías, el gobierno formalizó su carta de navegación. Destacan unas propuestas de reformas a la política y a la justicia en que se han intentado consensos, y una reforma tributaria que, apelando a las circunstancias fiscales, presentó unilateralmente, aún en contravía de su propio partido y sectores gremiales que respaldaron su elección.

La estrategia de Duque para lograr gobernabilidad en el congreso excluyó, desde la entrada, lo que se ha conocido como mermelada tóxica; la misma que fue objeto de sus críticas como candidato. La separación de la relación gobierno-legislativo, a través del presupuesto, coincidente con la de congresistas y gobiernos territoriales, no muestra hasta ahora resultados. Pendientes de hacer trámite las reformas política y de justicia, los propósitos de la consulta anticorrupción, acogidos por el presidente, salvo por las listas cerradas que parecen tener amplio respaldo, están por verse. No es buen antecedente lo ocurrido con la disminución o estabilización se salarios de los congresistas.

Algo parecido ha sucedido con la reforma tributaria con la que el gobierno hizo  una apuesta para equilibrar las finanzas, básicamente, ampliando la base del IVA. Tampoco se conocen sus resultados definitivos pero puede observarse desde dos ángulos: en el primero, el interés del gobierno en unas finanzas sanas como garantía para el cumplimiento de las funciones del Estado. En el segundo, el aumento de las cargas para sectores de ingresos bajos y medios, como todo impuesto regresivo, que podría frenar el crecimiento y, también, la actividad empresarial cuyo fortalecimiento  busca lograr la rebaja en el impuesto de renta.

El gobierno ha intentado aclimatar la dureza de la reforma con verdades matemáticas: si el Estado no tiene ingresos suficientes habrá que recortar programas sociales y recursos importantes en salud y educación. La crítica a la necesidad de estabilizar las finanzas del Estado también puede considerarse desde dos perspectivas: la de quienes quieren, en las circunstancias reales que tenemos, encontrar ese equilibrio, y la de quienes ejercen la oposición y utilizan el tema como caballito de batalla o de campaña en un año electoral en que se elegirán gobiernos regionales y locales.

A este punto el gobierno no ha conseguido una coalición mayoritaria que le permita mayorías en el congreso aunque el fracaso de la moción de censura al ministro Carrasquilla confirmó la influencia del ejecutivo iniciando mandato. Pareciera insistir en la conveniencia y exposición en la opinión  de los proyectos presentados sin pre acuerdos fundamentados en mermelada tóxica. Vale decir que la gestión de los congresistas para conseguir obras en sus regiones no puede calificarse, en sí misma, como clientelismo o corrupción. El robo al erario amarrado a la contratación, como se ha visto, es otra cosa. ¿Hasta dónde podrá llegar el gobierno en el cambio de la política real sin una reforma política de fondo que por ahora no se observa?

El trámite exitoso de las reformas en curso puede dar lugar a una nueva coalición que necesariamente implicaría un ajuste en el equipo de gobierno en el primer semestre de 2018.Es una prueba de fuego para el presidente.

El desempeño del gobierno Duque hasta hoy permite considerarlo como uno  que busca ocupar el centro del espectro político, aunque críticos cuestionen su independencia de “izquierdas” y “derechas”. No ha caído en la confrontación y ha insistido en el diálogo, mostrando su naturaleza pragmática. No ha hecho trizas los acuerdos de Paz, como se vaticinaba, e insiste en lograr los recursos necesarios para su cumplimiento. No es con calificativos como “micro gerencia” o “populismo comunitario” como corresponde calificar un modelo de gobierno, este o cualquiera. Por si acaso, el de Duque ha insistido en lo que se conoce como Gobierno Abierto que privilegia el papel de la ciudadanía y los datos públicos para conseguir eficiencia en el funcionamiento del Estado Liberal.

@herejesyluis

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