En la era digital; en pleno auge de la inteligencia artificial, muchos siguen creyendo que con las herramientas del conocimiento disponibles en el siglo 19, provistos por la filosofía social, básicamente, se pueden solucionar problemas como la pobreza del siglo 21, un reto fundamental de política y gobiernos. Los trabajos de Michael Kremer, Abhijit Banerjee y Esther Duflo demuestran que la Ciencia; la economía aplicada a los problemas públicos, dispone de herramientas mucho más potentes que las generalmente utilizadas por anquilosados “expertos”.
En agricultura, un vasto campo para mejorar las condiciones de vida de los seres humanos, por ejemplo, se puede y se sigue sembrando y cosechando con el almanaque Bristol, azadones y las propias manos de los agricultores. La apropiación e incorporación del desarrollo tecnológico, sin embargo, no admite dudas sobre productividad y eficiencia, cuando se trata de solucionar problemas como el hambre. En áreas como medicina los beneficios de la aplicación de la ciencia pueden ser más notorios. ¿No era esperable que en el ámbito de la Ciencia Política ocurran cosas similares, como en este caso?
Diagnósticos equivocados suelen llevar a conclusiones, y resultados errados: culpar a los inmigrantes por la pérdida de empleos en Estados Unidos o Europa, por ejemplo, puede resultar creíble para bases electorales poco informadas y educadas, pero riñe con la “verdad” científica que ha demostrado , a través de innumerables estudios, la responsabilidad de la automatización en el desempleo. La ruptura con mitos, convertidos en verdades sabidas, puede ser uno de los principales méritos de los nuevos premiados con el Nobel.
Su aporte parte del sencillo principio de no “tragar entero”: áreas del conocimiento como la economía del desarrollo y del comportamiento pueden explicar mejor los resultados de la aplicación de políticas públicas mediante la organización, medición y confrontación de datos e información disponible que los índices descriptivos, y muy generales, utilizados habitualmente. Los nuevos nobel han demostrado que análisis de casos y experimentos controlados resultan de mayor utilidad que las recetas tradicionales, un aporte fundamental en el diseño, planeación y ejecución de políticas o, lo que es lo mismo, la óptima utilización de recursos escasos, un problema central en economía.
Mientras se ha extendido, como peste, que la política se trata de “ganar elecciones”, una definición, en verdad, para mala política, la ciencia ha avanzado, par y paso con el desarrollo tecnológico: si los aportes de Keynes en la función del Estado son más actuales cada día, no se puede decir menos de los avances en técnicas y herramientas de gobierno; la influencia en Ciencia Política de la teoría general de sistemas; la verificación empírica de Leyes, comportamientos y tendencias en las conductas políticas de los individuos; los avances en gestión de las diferencias y el conflicto; la utilización de bases de datos, innovación y emprendimiento en el desempeño de las organizaciones públicas , gobiernos digitales y abiertos, que en las últimas décadas han enriquecido y estructurado a la Ciencia Política como tal.
¿Para qué el Estado si no sabemos operarlo y hacerlo eficiente en beneficio de la gente? los trabajos de los nuevos nobel intentan, desde la economía, responder a esta pregunta. Sus métodos afinan la capacidad de comprensión e intervención de los Estados, sus esfuerzos y recursos, hechos realidad a través de políticas públicas. En una era en la que todo ha cambiado, soluciones “sencillas” ayudan a resolver cuestiones complejas: el uso de matemáticas elementales complementando “buenas ideas” y reemplazando “buenos discursos”, por ejemplo, sigue siendo una de ellas.
Adenda. Elecciones en Bogotá:
Una valiosa y novedosa herramienta para el análisis de las elecciones en Bogotá acaba de proporcionar la firma TYS con una encuesta amplia, 1600 encuestados, identificados por haber votado en anteriores elecciones, incluidos puestos de votación, lo que permite identificar y agregar las preferencias por localidades. Etc.
De acuerdo con sus resultados, coincidiendo con Invamer y Centro Nacional de Consultoría y con un análisis en esta columna en mayo (Ver aquí) , existe un empate técnico entre los candidatos Galán y López, 22.3%- 22.1 .La cifra de voto en blanco, 15.9%, la cual bajará hasta 5%, hace pensar que un importante número de electores no han decidido su voto y que mucho dependerá de las estrategias en esta semana que falta. Puede ser decisiva la adhesión, o no, de los candidatos Uribe y Morris en favor de alguno de los punteros. Atención al voto útil.