La lechona es cosa del pasado, ahora que el “billeteo” fue el término más usado en elecciones. ¿1.700 millones decomisados? Eso es el “pico”. Urge una verdadera reforma política.
Nuevamente quedaron al desnudo los problemas de nuestra democracia. Confirmamos que la corrupción es el principal problema de los colombianos y del sistema político. Han quedado en evidencia las maneras en que condiciona el libre ejercicio del sufragio, corazón de las sociedades libres.
Compra y trasteo de votantes; organizaciones y alianzas cuyo único objetivo es hacerse a gobiernos y presupuestos públicos; deslegitimación de los Partidos, muchos reducidos a verdaderas “fábricas de avales” y hasta la obsolescencia del sistema electoral y la legislación de encuestas, fueron hechos sobresalientes.
El asunto era ganar y los principios éticos y morales, prácticamente no existen. Si se observa el resultado de las elecciones anteriores, encontraremos que las alianzas o grupos significativos de ciudadanos obtuvieron 14 de las 36 gobernaciones. En muchos casos “vacas” electorales para hacerse a los presupuestos.Por delitos, como se ha comprobado, que cometan los funcionarios elegidos por esas amalgamas, nadie responde. ¿Fin de las ideologías? Que va. Es el “realismo” de corruptos y de quienes se interesan por sí mismos. Nadie asume el castigo político. Se cambian de partido o crean otro. Luego de cumplir sus periodos su principal tarea es elegir sucesor para tapar sus pecados y seguir haciendo lo mismo en la sombra. Es el carrusel de la política que la desprestigia y envilece. Aleja a la ciudadanía de las urnas: otra vez más del 40% de los colombianos se abstuvieron de votar.
Lo ocurrido con las eficientes medidas tomadas por la Registraduría para combatir la trashumancia; la reversa que debió dar la organización electoral y las tutelas que sobrevinieron, demuestran que la legislación electoral es ya obsoleta, incluida la Ley que se refiere a encuestas. Fue un verdadero despropósito la actitud inicial del Consejo Nacional Electoral al tratar de sancionar, a dos semanas de elecciones, a firmas encuestadoras y medios. Estaban aprendiendo a nadar en medio del naufragio y lo que vimos fue una insoportable amenaza de censura. Cada rato hacemos supuestas reformas políticas que parecen remiendos para salir del paso. Necesitamos una de verdad, también electoral, sintonizada con desarrollos tecnológicos y nuevas realidades, incorporadas novedosas formas de corrupción.
Esa reforma, por supuesto, debe ocuparse de otro hecho lamentable: La intervención de altos funcionarios, con inmensos recursos a su disposición, en este caso el Vicepresidente de la República, en la libre competencia y el libre ejercicio del sufragio. Nadie se come el cuento según el cual los candidatos a alcaldías y gobernaciones hacían visitas sociales en el despacho en que ejerce en su doble condición de funcionario y candidato .Menos, después que el señor Franco Ovalle, candidato a la Gobernación del Cesar, como muchos, se ufanó públicamente de su amistad con “el dueño de la chequera” para tomar ventaja en esa elección .(Ver video en https://www.youtube.com/watch?v=dntQg5FFy7Y). Vale recordar que la chequera no es de él: esos recursos son de todos los colombianos y está prohibido usarlos para hacer política.
El país está a punto de cerrar un proceso de Paz con las FARC y esa violencia no fue la principal amenaza en estas elecciones. Pero sí lo fueron la corrupción y la violencia asociada que además de comprar votos asesina periodistas, por no someterse a su régimen, o les intimida, como al colega Pascual Gaviria. ¿Todo bien, todo bien?
@herejesyluis