El aumento en la tasa de interés, con una economía mundial todavía deprimida, es exactamente eso. ¿Se justifica?
Mientras en América Latina se espera un crecimiento inferior al 2% en Colombia el PIB se expandirá una tasa cercana al 5%. ¿Valdrá la pena “ponernos” freno?
Si de lo que se trata es de encontrar una tasa apegada a la “realidad”, y sin tener en cuenta otras consideraciones, ya estamos llegando, con este 4.5%, a un 1.5% por encima de los niveles de inflación, lejos de lo que ocurre en los países desarrollados.
La semana anterior el Banco Central Europeo bajó las tasas de interés a niveles del 0.05% como una medida para detener la caída en las cifras de crecimiento que mostraron un retroceso en el segundo trimestre, lo que hizo ver como exageradamente optimista la perspectiva de un modesto crecimiento del PIB del 1% que se esperaba en 2014.Ahora, Europa empieza a aplicar la fórmula que le permitió a Estados Unidos sobreaguar la crisis y que en su momento las autoridades económicas del viejo continente criticaron.
En Estados Unidos, a pesar de expectativas en contrario, se siguen manejando tasas cercanas a cero. El final de los estímulos y el alza en las tasas se ha visto recientemente postergado luego de conocerse las cifras de empleo del pasado agosto, cuando solo se crearon 142.000 puestos de trabajo, la cifra más baja en lo que va del año. En resumidas cuentas la recuperación de la economía mundial sigue siendo lenta y una reacción global hacia arriba de los intereses no será, en el corto plazo, realidad, como hasta hace bien poco esperábamos.
El relativo estancamiento de las economías de México y Brasil no augura un buen desempeño en 2014 de América Latina, región en la que Colombia seguirá siendo una notable excepción y una perspectiva interesante para la inversión, lo que permitirá el sostenimiento y mejora de los actuales niveles de empleo y mantendrá, en niveles importantes, el flujo de divisas. Desde un ángulo negativo, la apreciación del peso que resulta de ese flujo seguirá haciendo perder competitividad a las exportaciones de todo tipo y golpeando a la industria y la agricultura. Por otra parte, esa revaluación de la moneda seguirá haciendo posible importaciones baratas y acentuará una tendencia deficitaria en la balanza de pagos.
Siguiendo con los aspectos negativos del actual momento de la economía, parece crítica la situación de la manufactura afectada por la sobrevaluación del peso pero también por su falta de competitividad. ¿Ayudará el encarecimiento del dinero al crítico momento por el que pasa el sector?
La justificación del alza en la tasa de interés, para prevenir el desbordamiento de la inflación, parece exagerada si tenemos en cuenta que en el año corrido seguimos cumpliendo con la meta del 3%.
Con ese escenario, parece que hemos llegado al límite en la intervención al alza del Banco de la República. En primer lugar porqué incidirá en la valorización del peso que tendrá un impacto negativo en las exportaciones y en segundo lugar porque el encarecimiento del crédito frena la demanda interna impactando las expectativas de inversión, el crecimiento y el empleo. Parece una medida de miedo anticipado que, todos esperamos no se vuelva contagiosa ni tome vuelo.
@herejesyluis