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¿Guerra o política?

11 de mayo de 2014 - 11:25 p. m.

¿La llegada de los JJ a la política colombiana será, con el tiempo, comparable a la de los Yair Klein a las autodefensas? Para “estrategas” como estos la campaña presidencial solo se trata de “ganar”, olvidando que la degeneración de la política conduce a la barbarie sin reglas.

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Cuando los expertos en mercadeo político son sustituidos por Hackers, más bien teguas (disculpas a ellos) que utilizan parcialmente el “lado oscuro” de la ciencia, la intención de conseguir el poder a toda costa sustituye el objetivo del bien común o de acceder al gobierno para luego ejercerlo haciendo lo que a la gente conviene, que es de lo que trata la política en democracia.

La guerra sucia es el principio de todas las guerras, precisamente por el desconocimiento de reglas. ¿Ética y política? Dependiendo del deterioro de las instituciones se llevan más o menos bien. En nuestro país hace bastante, menos. Por eso la pérdida de credibilidad en política e instituciones .Cuando manipular es mejor que persuadir; imponer mejor que convencer y desinformar mejor que debatir, estamos fritos. ¿Hemos olvidado como llegamos hasta aquí? ¿Alguien quiere más guerras de cualquier tipo? ¿Dónde están las ideas? ¿Cómo llegaron a Colombia los J.J y sus “teguas”?

La manipulación de emociones y sentimientos no es nada novedoso: antes lo hicieron quienes quisieron imponer la superioridad de una raza, como los nazis, o torturaron y asesinaron millones con el pretexto de una gran patria, como los estalinistas. Está en el ABC de la propaganda negra. Colombia no puede permitir que la tiren a un precipicio ni siquiera con el pretexto de evitar otro. ¿Se puede mandar “chuzar” a medio país con la sola oferta de que en el gobierno del “chuzador”, si gana, esto no se hará más; o con el pretexto de que se trata del superior bienestar de Colombia?

Antes de que el pensum de las facultades de ciencia política deba ser cambiado para que asignaturas como investigación de mercados den paso a otras como “manipulación de información”; estadística y encuestas a “datos y machete”; medios de comunicación a “engaño a difusores y amplificadores”; política colombiana a “maneras de evadir el código penal ”; comportamiento electoral por “chuzadas 1” o liderazgo político por “montajes y engaños”, a esta guerra sucia hay que ponerle freno, mientras nos queden instituciones.

La primera cosa que se puede hacer es extremar la auto regulación por parte de los medios, la cual, hay que decirlo, existe y un ejemplo de ello es la supuesta entrevista e información a la que el noticiero RCN no le paró bolas por considerarla poco fundamentada.

La segunda es que después de esta campaña queda claro que el código penal y las normas electorales deben ser actualizadas considerando los factores que están en juego en esta era de internet y no solo las encuestas.

La tercera es que los actores políticos, mientras tenemos una reforma política de verdad, se controlen a sí mismos o lo hará la ciudadanía castigándolos, ante el descrédito del sistema político, con “salidas” como el surgimiento de un nuevo “caudillo” que nos defraudaría peor. Son las consecuencias de las guerras políticas en que los avispados se quedan con el gobierno, temporalmente, y a las sociedades les dejan el terrible pasivo del deterioro de las instituciones.

Todas las guerras son sucias, pero ésta en que nos quieren meter es inaceptable. Por demás, la de la última semana parece una de mandaderos que, de ñapa, se quedan con las vueltas.

 


@herejesyluis 

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