El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Petro: cuando las matemáticas conspiran

10 de mayo de 2015 - 09:00 p. m.

Mientras las cifras confirman su desidia y pereza administrativa el alcalde sigue comportándose como candidato, ahora para las presidenciales de 2018.

PUBLICIDAD

Si bien sus discursos y el barniz ideológico que trata de darles pueden tener algunos efectos en las audiencias que no viven en Bogotá, fortaleciendo la imagen de incomprendido a quien la oposición no deja actuar, las cifras son tan contundentes que la semana anterior la Veedora Distrital Adriana Córdoba, una funcionaria nombrada por él y no por sus detractores, lo calificó “de regular a malo” y recordó que de las metas establecidas por el propio Petro en 2012, en su plan de desarrollo, más de la mitad están por debajo del 50% cifra que coincide con que de 51 billones disponibles solo se ha comprometido( diferente a girado) la mitad, lo cual está lejos de llamarse ejecución. Su verdadero nombre es fracaso.

La Doctora Córdoba fue prudente y no recalcó sobre las metas en que se comprometió y muestran una ejecución cercana a cero que vale recordar:

– 12%(5 kilómetros) de la línea de metro pesado
– 56% de la red férrea (44,1 kilómetros)
– 100% del metro ligero (78 km)
– 7 kilómetros de la red de líneas de cable aéreo
– ampliación de Transmilenio en 46% (54 kilómetros)

Todas las incumplió.

Pero si Petro es mal gobernante, ha demostrado que es experto en comunicaciones, al punto de intentar utilizar sus fracasos en su provecho: la semana anterior, en una entrevista que publicó El Espectador, no tuvo empacho en decir que ““Les da miedo reconocerme los logros” (http://www.elespectador.com/noticias/bogota/les-da-miedo-reconocerme-los-logros-gustavo-petro-articulo-558609).¿Se referirá, otra vez, a su defensa de “los pobres”? Porque si es así, vale recordar que en 2013 la reducción de la pobreza en Colombia fue de 2.1% mientras en Bogotá fue un tercio menos (1.4%). Eso también es fracaso.

La semana anterior, al ser citado en la cámara, hizo otra demostración de sus capacidades. Abrieron el debate los citantes y el alcalde ripostó con una larga exposición transmitida en vivo y en directo por televisión. Inmediatamente terminó y cuando iba a empezar la discusión, el representante Inti Asprilla, hijo de su ex secretario de gobierno, pidió verificación del quorum .Conclusión: no había y los representantes se tuvieron que guardar sus intervenciones. El debate acabó a “favor” de Petro quien aprovechó la papaya que le ofrecieron los inocentes congresistas que olvidaron su experiencia en el congreso. Posteriormente, al ser preguntado por una emisora, el señor Asprilla dijo, con razón, que él no era responsable del abandono de los demás representantes. ¿Dónde estaban los de la unidad Nacional? ¿Dónde los candidatos a alcalde? Con razón la ciudad se encuentra a la deriva.

Sus afanes de última hora, ahora que ve cerca el final de su periodo y lo poco que ha hecho por la ciudad, le han llevado a decir o a dejar entrever, que no ha podido hacer el metro por que la Nación no pone el 70% que le corresponde, mientras él tiene “su” parte lista. ¿Se referirá al cupo de endeudamiento que no ha ejecutado?, ¿Cómo va a explicar que mientras la ciudad se asfixia ha mantenido en caja, en efectivo, desde hace tres años una suma equivalente al predial del 2013, permanentemente? Bogotá no es un banco pero, con esa plata, se habría podido hacer uno, para prestarles a los pobres que dice defender, por ejemplo.
Es difícil explicar, o tratar de hacerlo, que el IDU no ejecuta sus presupuestos por que la política, según el alcalde, es desestimular el carro particular, algo así como que el inhumano trancón es premeditado. Pues esa es la “administración” de un alcalde que pudo serlo por la incapacidad de los dirigentes en una ciudad sin dolientes.

@herejesyluis

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias