La caída en la producción industrial durante enero, es un mal augurio que va a afectar más el empleo formal. Gobierno, congreso y también la oposición, deben asumir la crisis como un asunto de Estado y ponerse de acuerdo en una agenda para la nueva legislatura.
El remplazo de la demanda privada por el gasto público en épocas de crisis es una formula inventada desde los años 30s.Debemos, sin embargo, tener en cuenta que en la actual, los asuntos globales son determinantes pero Colombia tiene particularidades.
A nivel mundial el problema de fondo es uno de confianza generada por el sistema financiero. En Colombia pasa todo lo contrario porque este es sólido y sigue reportando millonarias utilidades. Mientras que en Estados Unidos las tasas de interés están a niveles del 0%, en Europa, donde han llegado al 1.2% no las quieren dejar bajar más hasta que no se reordenen bancos e instituciones financieras.
Todo parece indicar que si no se ponen de acuerdo los países ricos en tasas y reglamentación y si Estados Unidos no acaba de asumir las pérdidas comprando, así sea de manera transitoria, todos los malos activos para devolver la confianza, la salida del receso se va a demorar. Es bueno, entre tanto, que el Presidente de la reserva Federal estime la recuperación en este 2009, aunque no diga cómo.
En Colombia, la baja en las tasas de interés, como la que nuevamente se ordenó la semana que pasó, es indispensable pero no suficiente. La crisis viene de fuera con la reducción de las exportaciones y remesas, lo que se refleja en bajas expectativas y en la caída de la producción industrial en el pasado enero a niveles del 10.7%.Hasta ahora, la reducción de los empleos es inferior, pero los empresarios no van a tener en las nóminas mucho más tiempo a empleados sin trabajar.
Los dirigentes públicos deben cerrar ahora las puertas al desempleo como una prioridad y si bien es claro que en una economía globalizada la única garantía de empleo es competitividad, existen cosas que entre tanto se pueden hacer.
La primera de ellas es mantener la tasa de cambio en niveles de equilibrio. El Banco de la República, que con la caída en la demanda no va a tener que esforzarse mucho para contener la inflación, puede usar las reservas adecuadamente.
La segunda, es la dinámica y los empleos que puede generar el Estado anticipando la ejecución del gasto, como lo ha hecho y ejecutando obras públicas, más allá de lo hasta ahora dispuesto. Se va a tener que endeudar y el déficit fiscal aumentará, como ocurre en todos los países, pero este es un mal menor.
Aquí no vamos a endeudarnos para comprar bancos quebrados, como en Europa o Estados Unidos, pero sí para construir carreteras de verdad, tapar los huecos del sistema de salud y actualizar la plataforma tecnológica, por ejemplo. Si sirve de algo, vale recordar que nuestro déficit de gobierno estimado para 2008 es del orden de 2.3% del PIB mientras que el de países como España está llegando al 10.
Al aumento de la actividad económica por la vía del gasto público deben aportar Alcaldes y Gobernadores. Una Ley con alcance transitorio, debe facultarlos para que en coordinación con la Nación, de ser necesario se endeuden.
Un Congreso ocupado, hasta ahora, en impulsar o ponerle palos a la rueda de la reelección, debería sacar un ratico para tratar estos temas.