Ante el resultado adverso de la primera vuelta el presidente reaccionó, recomponiendo un confundido equipo de campaña. ¿Le alcanzará para ganar?
Mientras el candidato Zuluaga consiguió el esperado apoyo de Martha Lucia Ramírez y cambió de actitud frente al proceso de Paz afirmando que ya no lo suspendería, el presidente ha mantenido su postura pero ha realizado cambios en su equipo de campaña y en la manera como su mensaje llega a la gran opinión.
En esta recta final de la elección presidencial, tal como habíamos previsto en nuestra columna anterior, se está posicionado de nuevo en la agenda pública el tema de la Paz y no el de los debates judiciales que le permitieron a Zuluaga acabar de darse a conocer y recibir el endoso de votantes del ex presidente Uribe. Punto para Santos, abanderado del proceso, frente al giro tardío de Zuluaga que hizo evidente su afán electoral. Dicho de otra manera, Zuluaga se mostró oportunista dejando la sensación de que hará cualquier cosa para ganar, incluso contradecir la esencia de su discurso. Más allá de eso se “metió” en un terreno que a Santos le viene bastante mejor.
El curso que ahora toman los acontecimientos favorece al presidente. Las redes están inundadas de declaraciones respaldándole, generando una verdadera “movilización” en torno al asunto. Ni siquiera la ambigua posición de los dirigentes del Polo y de los Verdes pudo opacar el brillo que adquiere de nuevo el tema de “la Paz”. Frente a esa dinámica, casi con seguridad se puede anticipar que las direcciones de esos movimientos pueden aclarar su posición en las dos semanas que faltan.
Los votos de la Costa Caribe y la opinión de las ciudades serán sede de las dos batallas más importantes que definirán la elección. En la Costa, una región históricamente Liberal, no ha pegado el discurso extremista de Zuluaga y suena poco sincera su marcha atrás frente al tema de la Paz, pero allí fueron muy bajos los niveles de participación: Atlántico 25%; Bolívar 26.7%; Magdalena 32%. La gente no salió a votar y mucho depende ahora de la capacidad de convocatoria de Santos. ¿Votarán ahora los amigos, por ejemplo, del senador Gerleín? Quién sabe. Es más factible la movilización del Liberalismo y la opinión independiente.
En Bogotá, por el contrario, en la primera vuelta y contradiciendo la tendencia de las últimas elecciones, la participación estuvo un 8 % sobre el promedio nacional, así que difícilmente aumentará mucho más y tendremos un claro desplazamiento de votantes de los candidatos perdedores. Aunque dirigentes como Robledo prefieran en la práctica a Zuluaga que a Santos, las adhesiones al presidente de orientadores de opinión como Antanas Mockus anticipan que en segunda vuelta las cosas serán diferentes en la capital. Clara López y el ala social del Liberalismo, liderada por el ex presidente Samper, serán definitivas en el conteo final
Se trata de hacer sumas y restas, movilizar a los indecisos y motivar electores de los votantes en blanco. Comparado este “paquete” con las personas que dejarán de votar, como consecuencia de la “desaparición” de sus candidatos, todo parece indicar que Santos tiene más para ganar a estas alturas de un debate ahora centrado en el tema de la Paz, su gran apuesta y la materia pendiente de un país que quiere dejar atrás un nefasto pasado de violencia.
@herejesyluis
Posdata:
Deben ser muy inocentes o francamente manipuladores quienes dicen que ahora el problema es la seguridad urbana y no la Paz. ¿De dónde resultan los barrios marginales de las grandes ciudades si no es de las victimas del desplazamiento? Esa migración, para la que las ciudades no estaban y no estarán nunca preparadas, es la razón de fondo de la inseguridad urbana. ¿Millones de desplazados y 60.000 desaparecidos, como lo recordó un editorial del Espectador, no son suficientes? La guerra que hemos vivido es el mayor lastre de nuestro país.