Ahora, cuando se acercan las elecciones y las encuestas comienzan a coincidir, esa parece la tendencia definitiva para la segunda vuelta.
La más reciente encuesta de Gallup indica que el voto en blanco sigue “desapareciendo” y desde noviembre se redujo en un 50%, tendencia que debe continuar; muestra, también, que ni siquiera el debate presidencial, por cierto reducido a chismes y estériles “puyas”, anima a los bogotanos a votar manteniéndose un 10% por debajo del promedio nacional esperado de participación. Las elecciones de congreso mostraron notables diferencias en la política regional y estas encuestas lo confirman: En la capital tiene su fortaleza el voto en blanco (22%) mientras en la Costa es solo de 6.8.
Zuluaga, con el 20% que consigue, llega a su nivel más alto desde noviembre y se perfila como el gran competidor del presidente, pero su voto, hasta ahora, es regional y está afincado en la zona cafetera y el centro del país. No ha logrado consolidar una candidatura nacional para lo que tiene tres semanas.
Peñalosa comienza a repetir su desempeño en otras campañas en las que ha arrancado muy bien para luego diluirse. Se encuentra estancado cerca del 10% y Bogotá sigue siendo su casi única fortaleza.
La candidata Ramírez ha mantenido una línea de crecimiento lenta pero constante desde noviembre a pesar de la incertidumbre jurídica de su nominación, pero nada hace pensar que pueda superar a Zuluaga, quien ahora le duplica, en las tres semanas que restan. Su nicho es el voto Conservador que compartirá con Zuluaga y el mismo Santos.
Clara López no logra superar el umbral del 10% y la disolución del voto en blanco ha beneficiado a sus contendores pero no a ella. La incertidumbre del proceso de Paz y la ambigüedad política de lo que se conoce como “la izquierda”, particularmente, no parecen ayudarle.
El presidente candidato tiene sus principales apoyos en Bogotá, la Costa y el sur occidente del país. En la capital, por ejemplo, pierde solo con Peñalosa quien no será su rival en segunda vuelta.
La dispersión de las fuerzas políticas en Colombia adquiere mayor notoriedad al confirmarse esa segunda vuelta. Santos, quien sigue liderando las encuestas, tiene ya el respaldo de una coalición y se puede pronosticar que esta se ampliará en la última semana del mes para dar entrada a nuevos sectores derrotados en primera vuelta. Ningún partido o movimiento, por sí mismo, alcanza hoy mayorías suficientes, aunque la encuesta ratifica el histórico arrastre del Liberalismo y sus tendencias.
Lo mismo puede ocurrir con Zuluaga quien ahora compite con Ramírez y Peñalosa pero luego tratará de acercarles. Esta próxima coalición tendrá el común denominador de encontrar las mayores simpatías en los estratos altos. Zuluaga ha conseguido tomar un nuevo aire por la buena calidad de sus mensajes publicitarios y el cambio de “pinta” pero, fundamentalmente, por el respaldo del ex Presidente Uribe quien, sin embargo, no logra “trasladarle” toda su popularidad, bastante menos en los estratos bajos en los que Santos sigue afianzando su candidatura.
Bogotá, por su volumen de electores, más de cinco millones, y la opinión independiente de las grandes ciudades podrán modificar, apenas levemente en estas tres semanas, el panorama que hoy se observa.
@herejesyluis
Posdata: esta nota intenta realizar un análisis de comportamiento electoral y no compromete, necesariamente, las preferencias de su autor.