Cuando muchos daban a Germán Vargas por elegido, Sergio Fajardo, quien no ha anunciado candidatura, gana la primera encuesta. Apenas comienza la carrera presidencial.
La firma Opinometro, con una muestra de 23 ciudades, ha publicado la primera encuesta sobre las presidenciales de 2018.De aquí a elecciones nos espera un viaje largo, pero es importante empezar a conocer hacia dónde va la opinión. Sus conclusiones, en cuanto a intención de voto, arrojan que Fajardo ganaría con 20,8%, y le seguirían Germán Vargas con 15,8%; Petro, con 15,4; Zuluaga con 12,4.Y el resto.
Aun faltando tanto tiempo, el resultado no deja de ser sorpresivo, no tanto por la ventaja de Fajardo como por el deterioro del vicepresidente, si se tiene en cuenta que la de Vargas es una candidatura anunciada que ha contado, sobre los demás candidatos, con ventajas excepcionales como exposición mediática y presupuestos, promoción de viviendas y vías de los Ministerios a su cargo, con los que se estrenó en Colombia la figura de “Vicepresidente ejecutivo” hecha a su medida y a la de su aspiración presidencial. Los resultados de esta encuesta no son un hecho aislado: hace menos de un mes otra, de la firma Cifras y Conceptos, mostraba que, a pesar de sus gabelas, la imagen negativa de Vargas se triplicó desde 21% hasta 56%.
En la encuesta aparecen otros damnificados: Oscar Iván Zuluaga, quien en las pasadas presidenciales ganó la primera vuelta, consiguió casi siete millones de votos en la segunda y pareciera dispuesto a repetir, consigue apenas un 12,4%, haciendo pensar que, de mantenerse esa cifra, el Centro Democrático debería buscarse otro candidato. La encuesta no preguntó por Clara López, pero el escaso 3,6% conseguido por Robledo, comparado con el 15,4% de Petro, quien empata en el segundo lugar con Vargas Lleras, parece mostrar las preferencias al interior de esa Izquierda.
Otra conclusión, si nada cambia tanto, es que, como en 2014, tendremos segunda vuelta dada la fragmentación del voto y el hecho reconocido según el cual, hoy por hoy, ningún partido o movimiento tiene mayorías haciendo indispensables las alianzas. Los desarrollos del proceso de Paz, por ejemplo, van a cambiar el panorama político, pero el presidente Santos no será candidato mientras a su vicepresidente nadie lo identifica con el proceso de paz. Cabe esperar que esas alianzas convoquen, fundamentalmente, el voto con expresión parlamentaria, pero no las grandes mayorías urbanas, haciendo pensar, por ahora, que se puede repetir el fenómeno de la Ola Verde y Mockus; es decir, Fajardo animaría la campaña, pero en una segunda vuelta, ante su escaso piso político regional, sería derrotado con relativa facilidad.
La carrera presidencial de 2018 ya empezó y esta encuesta dio, formalmente, la “largada”. Vale recordar que las encuestas son, básicamente, una herramienta para medir a la opinión en un momento preciso. Pero también cumplen la tarea de generar nueva opinión a partir de la manera y el momento de su publicación, que puede ser utilizada para inducir preferencias. La encuesta, en sí misma, es un hecho político que tiene influencia en las percepciones del mundo político y los electores Debajo de las cifras, en la superficie, juega un papel importante en una dimensión en que sentimientos, emociones, sentimientos de partido etc. conforman una estructura compleja que va formando el voto ciudadano.
Y de acuerdo con esos resultados puede, por ejemplo, leerse que la ecuación de las presidenciales se compone solamente de los más opcionados, descartando a quienes les va mal o a quienes no aparecen con posibilidades en esta lista corta. O, también por ejemplo, que ante la pre selección presentada, frente a Fajardo y Petro, la única posibilidad de los partidos que no han seleccionado candidato, nada menos que el Liberal, el Conservador y la U, la alternativa por descarte es Vargas.
Pero todos sabemos que en un país tan “dinámico” son muchas las cartas que faltan por jugar.
Posdata: Es claro que cada vez tienen más influencia las redes sociales en política, pero no se ha establecido que, como consecuencia de su uso aumente, por ejemplo, la participación, uno de los dos factores que estudia el comportamiento electoral. El otro, su efecto en las preferencias, siendo importante tiende a ser sobreestimado y lo seguirá siendo hasta que los sistemas políticos incorporen, institucionalmente, estas nuevas formas de participación y expresión ciudadana. Mientras tanto, el mensaje, y la manera como es percibido, sigue siendo un núcleo del proceso de comunicación política.