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Trump y la democracia, enfermos

04 de octubre de 2020 - 10:00 p. m.

Los dos han sido impactados por el coronavirus, pero el sistema político acusa la huella de una globalización y una revolución tecnológica que han tardado en sincronizar en su funcionamiento, abriendo paso a enfermedades como proteccionismo a ultranza y populismo, bien representados por el propio Trump, quien con su manera de ejercer la política se encuentra a punto de propiciar un cisma en su país.

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Es un error interpretar lo ocurrido en el debate presidencial entre Trump y Biden como un hecho aislado o desafortunado. También, tratar de valorarlo ignorando los antecedentes y el contexto, uno en que dos maneras completamente diferentes de pensar la democracia y la función de los gobiernos se ponen a prueba. Se trata de una elección crucial en que decidirán los ciudadanos de Estados Unidos, un poderoso laboratorio y modelo de lo que ocurre y ocurrirá en el mundo.

El debate que observamos la semana pasada fue convertido, como la carrera presidencial, en un escenario inédito con un Trump-actor- arrollador para quien conceptos como verdad, instituciones, límites, negociación y principios se pueden acomodar a conveniencia, como lo han hecho y hacen los gobernantes populistas, frente a un formal Biden que, para bien o para mal, representa la democracia, con todos los problemas que le hemos reconocido hasta ahora.

Ambos estaban preparados para “todo” y ninguno se salió de su libreto, pero Trump pudo imponer su agenda, al no permitir que se hiciera extensa la discusión sobre las denuncias relacionadas con el no pago de impuestos reveladas por The New York Times, ni sus evidentes y probados desaciertos en el manejo de la pandemia, por ejemplo. Quedó como un político maleducado, en las circunstancias, un mal menor. Parece chistoso que su equipo se oponga ahora a cambiar las reglas en futuros debates mientras, en realidad, no las han respetado.

Trump, cuyo conocimiento de emociones y sentimientos de su electorado es igual o superior al que ha demostrado sobre la legislación de impuestos y negocios al detal, está ocupado solamente en mantener el inamovible 40% que le ha apoyado incondicionalmente y conseguir durante este mes lo que le sea posible del 10% de indecisos que definirán la elección, como los hispanos de Florida.

Tiene a su favor y lleva ventaja en la utilización de redes para difundir información y desinformación a discreción, en un histórico “mano a mano” con medios “tradicionales” que intentan cumplir su misión social y constitucional, como lo hace TNYT y en su momento lo hizo, recordemos Watergate, The Washington Post. ¿Podrá Trump seguir acomodando sus “verdades” tan tranquilamente? ¿Podrá la prensa libre interponerse a sus excesos populistas? Este debate entre dos maneras de ejercer la política también devela el choque entre dos maneras de tratar la información. Verdades alternativas y noticias falsas contrastadas con un periodismo responsable.

Para la muestra, la manera como el presidente Trump cerró el debate dejando sobre la mesa la posibilidad de vetar el resultado de las elecciones si no le favorecen, una amenaza velada que ya había utilizado en 2016, al tiempo que se abstenía de desautorizar las marchas armadas de sus simpatizantes supremacistas, dejando la expectativa de una confrontación civil impensable, última expresión de la polarización que ha promovido con positivos resultados para él y muy malos para su país y el mundo que, desde su posesión, se han dividido y mantenido en vilo.

En esta época de enfermedades asistimos al inevitable desenlace entre dos pacientes incompatibles compartiendo una misma habitación en la que cada vez es más difícil convivir.

Posdata. Un análisis de las cifras antes y después del debate revela, según un promedio de encuestas, que la ventaja de Biden se mantuvo en un 6,1%, así que fue prácticamente inocuo, confirmando que los electores en su gran mayoría ya tomaron partido y sus preferencias difícilmente se moverán de donde se encuentran. Las apuestas más pragmáticas e informadas señalan que la variación fue considerable al pasar de 55% – 45% a 59,6% – 41,0 % a favor de Biden en apenas tres días.

@herejesyluis

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