«Las acciones correctas en el futuro son las mejoras disculpas por las malas acciones del pasado»: Tryon Edwards.
En estos días nuestro medio futbolístico estuvo atento al incidente protagonizado por el jugador del Independiente Santa Fe Gerardo Bedoya, quien golpeó en la cara a Johnny Ramírez mientras éste se encontraba en el piso, generando cantidad de reacciones en contra de dicha actitud negativa en el terreno.
El autocontrol es la capacidad consciente de regular los impulsos de manera voluntaria, con el objetivo de alcanzar un mayor equilibrio personal y relacional. Una persona con autocontrol puede manejar sus emociones y regular su comportamiento. Si uno sabe perdonarse a sí mismo por sus fallas y equivocaciones, contribuye a su equilibrio interior y se prepara para aceptar las debilidades y los errores de los demás.
Gerardo Bedoya es una persona que proviene de un hogar conformado por una familia bien estructurada, unida por los lazos del amor entre padres e hijos.
Su historial deportivo está marcado por muchas alegrías como integrante de la selección de Colombia, campeón con Racing de Argentina y actualmente con Independiente Santa Fe. En los equipos en que ha militado se ha caracterizado por ser buen compañero y en el terreno de juego entrega, goles, entre otros, pero también se convierte en el jugador con el récord de expulsiones en nuestro país. No manejar el exceso de sus emociones le ha generado los inconvenientes ya conocidos por todos nosotros.
Como él mismo lo expresó: “Mi actitud no es un buen ejemplo para mi hija, mi familia, la niñez y la juventud”. Eso nos indica que Gerardo tuvo la personalidad de dar la cara al país frente al error cometido y trabajar por ser más consciente de lo que hace.
Los errores cometidos por nosotros, los humanos, deben tener consecuencias y las debemos asumir, responder para poderlas corregir. En este caso, la sanción impuesta por la comisión disciplinaria de la Dimayor (15 fechas) debe servir al jugador para mejorar su actitud en el terreno.
Es la oportunidad para que Bedoya reconozca que debe tener mayor autocontrol emocional y buscar ayuda psicológica para superar lo que le sucede. También el equipo debe brindarle el apoyo y su familia juega un papel fundamental en este proceso de recuperación emocional.
El caso anterior es un llamado a todos los integrantes de la familia del fútbol para que trabajemos seriamente nuestro mundo interior y no repitamos los hechos mencionados.