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Con emoción y calculadora

15 de noviembre de 2008 - 12:13 a. m.

“Debe tener siempre fría la cabeza, caliente el corazón y tendida la mano”: Confucio.

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Terminan las 18 fechas del II torneo del fútbol colombiano de 2008 llenas de emotividad, suspenso, críticas, expresiones desobligantes y calculadoras en la mayoría de los estadios.

A continuación quiero compartir con todos ustedes este párrafo del libro Mi vuelta a la vida, de Lance Armstrong: “Mi madre me tuvo a los 17 años, y aquel día todo el mundo le dijo que no llegaríamos muy lejos; pero ella pensaba otra cosa y se dedicó a criarme con una idea fija: ‘convierte tus obstáculos en oportunidades’. Y eso es lo que hicimos”.

Para los equipos que hoy luchan por clasificar a los cuadrangulares finales o por no descender, y a los que quedan eliminados, el párrafo anterior es para tener en cuenta.

Cada torneo se caracteriza por su propio desarrollo y por la emotividad que se genera hasta la última fecha, a raíz de que en nuestro país en lugar de ser un torneo de 36 jornadas, son dos de 18, en los que directivos, técnicos,  jugadores, aficionados y los medios de comunicación debemos romper mentalmente el paradigma del torneo largo y cambiar la planificación y la organización que implica.

Vemos que no hay tiempo suficiente para realizar una pretemporada como la hacíamos anteriormente, pues los resultados no dan espera y la presión es más fuerte.

En este torneo es bueno resaltar el repunte de los equipos llamados grandes para estar en los cuadrangulares y disputar la final, algo que hacía varios torneos no se veía. Ellos saben que deben lograr el título o el cupo a la Copa Libertadores para volver a posicionarse en los ámbitos nacional e internacional.

También es importante mirar que en los diferentes equipos hay jugadores demasiado jóvenes, técnicamente bien dotados, pero que juegan partidos de 10 puntos y otros de un punto, todo eso debido a su proceso de maduración como personas.

Por eso es que debemos tener muy presente el tipo de torneo que jugamos para que la distancia entre lo esperado y lo obtenido no sea muy grande, pues en nuestro  balompié no puede predominar la emoción sobre lo futbolístico. El fútbol forma parte de la vida, pero la vida en sí es lo más valioso que tenemos.

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