“El hombre es mortal por sus temores e inmortal por sus deseos”: Pitágoras. Estamos próximos a culminar el segundo torneo rentado y nos encontramos con cuatro equipos que luchan con todas sus energías por no descender: Bucaramanga, Júnior, Pereira y Envigado.
Para un equipo descender a la B es un golpe anímico, deportivo, social y económico muy duro. Por eso es que las últimas fechas son tan trascendentales y se debe estar atento a los más mínimos detalles, como por ejemplo: los partidos el mismo día y misma hora, que el arbitraje sea lo más justo posible y genere garantía.
La razón por la que estos equipos estén luchando por no descender no es solamente el rendimiento de este torneo, sino por el promedio de torneos anteriores, es decir, son varios actores y factores que inciden en su descenso.
Pero, ¿por qué desciende un equipo?:
1. Dificultades económicas. 2. Bajo nivel futbolístico. 3. Los técnicos no fueron bien seleccionados. 4. Problemas entre los directivos.
Bucaramanga: ya pasó por la experiencia del descenso y sabe que es una situación difícil. En lo deportivo, ha dejado escapar puntos valiosos como local. Se escucha que hay problemas al interior del equipo, los referentes no aparecen y los jugadores tienen la autoestima en problemas.
Júnior: es sorprendente que un equipo de tanta historia, actualmente entre los ocho de Colombia, con una nómina altamente competitiva, unos directivos comprometidos, una afición extraordinaria y una ciudad maravillosa esté a un paso de perder la categoría. La salvación está en que sus jugadores referentes muestren su categoría y la pongan al servicio del equipo.
Pereira: otro que conoce qué es perder la categoría. Es un equipo que viene sacando buenos resultados y sus jugadores cada día se identifican con lo que quiere un técnico con experiencia en estas instancias.
Envigado: en un solo año volvió a la categoría A. Ha sacado puntos clave frente a dos grandes como Medellín y Cali, y eso ha llenado de confianza al cuerpo técnico y jugadores.