“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”: Albert Einstein.
Es el momento del año para empezar a hacer balances. Nuestro fútbol tuvo varios puntos a tener en cuenta:
Lo bueno
– El campeonato del Deportivo Cali en el primer semestre con la base de un grupo de jugadores juveniles.
– El buen nivel mostrado por los cuatro equipos clasificados a las finales de este semestre: Nacional, Júnior, Medellín y Tolima.
– El ascenso de categoría de un histórico como el Bucaramanga, y Fortaleza.
– El regreso al fútbol colombiano de dos técnicos con buen paso en el fútbol internacional: Reinaldo Rueda y Alexis Mendoza.
– El paso de varios jugadores de la Copa Águila a equipos de la A.
– La salida de varios jugadores juveniles al fútbol del exterior.
– El título de la Copa Sudamericana del Independiente Santa Fe.
– La excelente recuperación personal de la salud de Mario González, Jhonny Vásquez y Alexis Viera. ¡Qué superación!
– En general, mejoró el arbitraje.
– El sistema de juego de la Liga Águila, no octagonal, cuadrangulares y partidos de ida y vuelta, debería ser aplicable para la B.
– El campeón de la Copa Águila debería recibir un estímulo diferente al trofeo.
Lo negativo
– La presentación de la selección de Colombia en la Copa América y en los partidos de las eliminatorias.
– Las selecciones menores no lograron cupo para los mundiales de sus categorías.
– El descenso de un histórico como Cúcuta y de Uniautónoma. No ser capaces de ascender: América, Pereira, Unión, Quindío y Real Cartagena.
– Que Águilas Doradas no pueda tener una sede fija.
Escándalo
La corrupción de los directivos de la FIFA con consecuencias en Suramérica y, en particular, en la Federación Colombiana, en cabeza del expresidente Luis Bedoya. ¿Dónde queda el ejemplo del juego limpio?