“Al escalar una gran montaña, nadie deja a un compañero para alcanzar la cima solo”: Tenzing.
Uno de los equipos con mayores títulos conseguidos en el fútbol colombiano (14), campeón de la Copa Merconorte en 2001, con 68 años de historia, con cambio de cuerpo técnico y nuevos directivos en este segundo torneo de la Liga Postobón II, aún tiene la posibilidad de lograr uno de sus objetivos: clasificar a la siguiente fase.
La resiliencia es la capacidad de los seres vivos para sobreponerse a situaciones adversas. Las personas resilientes poseen tres características principales: saben aceptar la realidad tal y como es, tienen una profunda creencia en que la vida tiene sentido, y tienen una inquebrantable capacidad para mejorar.
Parece ser que lo anterior lo vienen trabajando en el interior del conjunto albiazul, porque se percibe un entorno poco a poco mejor que el que se veía en partidos anteriores, y ese trabajo se viene reflejando en el campo deportivo.
Los nuevos dignatarios han venido superando las dificultades administrativas y financieras, organizándose mejor a nivel de institución, todo con esfuerzo y responsabilidad.
La llegada de Ricardo Lunari, hombre muy apreciado por la fanaticada del Ballet Azul, porque cuando defendió como jugador la institución dejó una huella futbolística muy especial, ha hecho que su entorno de trabajo sea más favorable. Desde el punto de vista futbolístico vemos en el terreno de juego un equipo mentalmente más fuerte, que juega más rápido para atacar al contrario y tiene velocidad por las bandas.
En lo que respecta a la nómina de jugadores, tiene hombres de mucho recorrido en el fútbol, con buenos antecedentes deportivos, como Máyer Candelo, Fabián Vargas, Román Torres y Rafael Robayo. Seguramente darán lo mejor de cada uno para sacar adelante al equipo. Qué bueno por él y por el equipo la recuperación futbolística del goleador Fernando Uribe; con confianza y continuidad lo veremos nuevamente en la dimensión que le hemos conocido.
También es muy importante el apoyo que les están dando a los futbolistas de las divisiones menores, poniéndolos a jugar en el equipo profesional.
La ferviente afición embajadora los continuará acompañando y apoyando para que puedan lograr sus objetivos propuestos.