“Ningún hombre es libre si no es dueño de sí mismo”: Epícteto.
El hombre no es algo que se pueda poseer. Ser humano quiere decir: ser libre. Por eso, no se puede concebir hoy el amor matrimonial más que como una expresión de dos libertades que se han comprometido a luchar por construir una comunión de vida por el amor. En ese sentido, durante este tiempo que llevo cuadrapléjico, mi vida matrimonial ha cambiado, pero a la vez se ha fortalecido gracias al valor y al amor que Adriana María Herrera, mi esposa, me ha brindado para que yo continúe en esta lucha por salir adelante.
El amor nos libera del egoísmo, de la soledad, del instinto desenfrenado, pero libera al otro y a sí mismo del encerramiento individual para ponerse en proceso de transformación y crecimiento, con el esposo o esposa.
El amor de Adriana María se ha manifestado de muchas maneras, porque yo pasé a ser una persona dependiente y ella para mí ha sido básica en el apoyo incondicional. Ella se ha responsabilizado de que mi proceso de recuperación esté acorde con los parámetros clínicos; en los momentos de crisis, me sirve de consuelo; dejó de ser una persona productiva desde el punto de vista laboral para estar a mi lado y asumió las obligaciones del hogar.
En nuestra sociedad se han presentado múltiples casos en los cuales cuando uno de los cónyuges queda en esta situación tan traumática como la mía, el otro se va y por lo tanto el hogar desaparece. En nuestro caso, hasta hoy Adriana ha luchado por conservar la estructura hogareña, a pesar de las dificultades.
Tanto para Adriana como para mí, nuestro hijo José Fernando es el motor para no desfallecer. Yo hablo con él, lo oriento, lo escucho, pero las actividades que él hace como niño, jugar, salir, estudiar, pasear, etc., es Adriana quien las ha asumido de una manera muy especial y todo eso me llena de orgullo y valor.
Amar es amar la persona real, con esa historia, con estos rasgos, con estas cualidades, con estos defectos y fallas que la conforman. Un auténtico encuentro en el amor, una vivencia real del otro, es posible si lo percibimos como es él. Para amar es necesario mostrarse tal como se es. Es necesario botar las máscaras, no es que siempre se quiera fingir a conciencia, porque yo puedo tener una conciencia errada de mí mismo y ésta es la que proyecto.
Queridos lectores: hoy quise compartir con ustedes la vivencia amorosa desde mi situación de cuadraplejia con una persona maravillosa como es mi esposa Adriana, quien me da fuerzas en estos momentos difíciles y me hace comprender que “amar en los momentos críticos hace que la vida sea real”.