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¡Destituida la política! ¡Viva la política!

13 de febrero de 2017 - 09:00 p. m.

El escándalo por los sobornos multimillonarios de Odebrecht sacude a Colombia y otros países vecinos. No solo la oposición de derecha sino también la propia campaña del Presidente Santos en 2014, para un segundo periodo, se habrían lucrado de la ofensiva de la multinacional brasilera encaminada a doblegar  voluntades en función de grandes negocios.

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Nada se ha probado plenamente, menos lo relacionado con la campaña reeleccionista del actual gobierno; comprometido aparece el anterior gobierno, el de Álvaro Uribe, con el Viceministro de Obras Gabriel García ya detenido y el Centro Democrático ya evidenciados los tratos de su candidato Oscar Iván Zuluaga con el agente corruptor Odebrecht.

No es éste el único escándalo. Toda la política, de ayer y de hoy, aparece inficionada de corrupción (columna enero 24). Por eso aquí como en Italia 1992, Argentina 2001, España 2011, en las gargantas de la gente del común se gesta un grito poderoso de indignación y exigencia de cambio: que se vayan todos! Destituida la política!

Sin embargo, lo paradójico y a la par alentador, es que simultáneamente se entrevé una potencialidad y una posibilidad: la nueva política, la emergencia de nuevos liderazgos, nuevos actores, nuevas respuestas, con capacidad de generar confianza y suscitar esperanza. Una rebelión ciudadana, social y popular por la vida digna y contra la mala política está en curso. Viva la nueva política!

Los problemas de la política solo los soluciona la política, no la anti-política. Pero no son los políticos protagonistas de los problemas los que pueden ser autores de las soluciones, se requiere un ejercicio destituyente de unos y un ejercicio constituyente de otros. Eso tiene que ocurrir por obra del soberano: el pueblo, desde abajo y desde la periferia.

En Colombia el desvencijado país político no ha sido sustituido por la fuerza transformadora del país nacional porque el proceso de ascenso popular se truncó el 9 de abril de 1948 con el magnicidio del líder de masas Jorge Eliécer Gaitán, remachado en las décadas siguientes con el exterminio incesante de innumerables líderes, hombres y mujeres, que representaban y representan los nuevos intentos de ascenso del sujeto alternativo.     

En la crisis de hoy, profunda, irreversible, es preciso retomar el curso truncado de la historia e instalar un proyecto de cambio con la bandera y el santo y seña de la paz: no a la violencia, no a la corrupción, no a la inequidad, no al atraso. El país descuadernado solo puede encuadernarse democráticamente mediante un proceso constituyente liderado por nuevas mayorías en el gobierno a partir de 2018.

Ese es el reto al que tienen que responder mujeres y hombres incontaminados y demócratas reconocidos como Gustavo Petro, Sergio Fajardo, Claudia López, Piedad Córdoba, Iván Cepeda, Ángela Robledo, Alirio Uribe, Gloria Flórez, Ana Teresa Bernal, Tatiana Roa, Alejandra Barrios, Marylén Serna, Alberto Castilla, David Flórez, Andrés Gil, Juan Camilo Restrepo, Humberto de la Calle, y muchos otros y otras que no alcanzo a nombrar de similar perfil y carácter.

Ellos y ellas luchan por reordenar el juego político en la pluralidad y recrearlo en la decencia, la justicia, el cambio y la paz. La gran crisis que estamos viviendo, intelectual, moral y política, es, no hay que dudarlo, una extraordinaria oportunidad para un nuevo comienzo: las riendas tienen que cambiar de manos, es posible; no pueden seguir gobernando quienes mantienen al país sumido en la vergüenza moral y la bancarrota social.

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Insoportable, nefasto, que sigan los mismos con las mismas. Destituida la vieja política! Viva la nueva política! Vivan quienes asumen la crisis como una oportunidad! 

@luisisandoval

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