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París: miles de zapatos por justicia ambiental

07 de diciembre de 2015 - 09:53 p. m.

La Ciudad Luz en pleno duelo por el N13 acoge la COP21 no obstante el Estado de Urgencia vigente que incluye la prohibición de manifestaciones.

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Precipitadamente Francia se lanza a la guerra contra el Estado Islámico, mientras lentamente ella misma y el mundo organizan la batalla común contra el cambio climático.

Los hechos se acumulan y las perspectivas se cruzan. Las declaraciones se producen aquí y allá en un mundo que no ha tomado todavía la decisión de ser razonable. Hay que hacer un esfuerzo para ver más allá de lo obvio y de las lógicas de superficie. Está en riesgo la convivencia global y la vida global. Todos, hombres y mujeres en la casa de todos, el planeta, estamos en riesgo.

Por eso el sábado 28 y el domingo 29 de noviembre en París y en muchos otros lugares del mundo la presencia en la calle fue por un clima de paz, paz frente a todo tipo de acción violenta: en Saint Denis, Siria o San Bernardino. Paz frente a la bomba de tiempo del cambio climático.

La crisis civilizatoria hay que afrontarla en todos los aspectos: ambientales, culturales, sociales, políticos y económicos.

La Cumbre de París sobre el Cambio Climático, COP21, convocada por Naciones Unidas, 29 de noviembre a 11 de diciembre, se centra en lograr un acuerdo global, obligatorio o no, pero verdaderamente eficaz, sobre la reducción del efecto invernadero, entre 195 países participantes, para los próximos 15 años.

Se trata, con la alta vocería de jefes de Estado y ministros, de clarificar el camino, las políticas, los recursos, para reducir a dos grados, o menos, el calentamiento global en 2030.

El sistema mundo capitalista quiere soluciones manteniendo, sin embargo, el tipo y tasa de crecimiento, aun escalándolos, cuando el origen del problema está en las formas depredadoras de producir y de consumir hoy dominantes. Por ello es, sin duda, absolutamente justa la consigna: ¡Cambiar el sistema no solo el clima!

Una sociedad civil activa y militante se ha impuesto la tarea de hacer conciencia sobre la dimensión del reto.

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Por ello el 21 de septiembre de 2014 millones se movilizaron por energías limpias y renovables y ahora en París miles formaron una cadena humana entre las plazas de Nación y República y muchos miles de zapatos, entre ellos los del papa Francisco, fueron colocados en el piso para simbolizar la voluntad de incidir en la COP21 que sesiona blindada en Le Bourget. Todas las acciones emprendidas por ciudadanos y ciudadanas en muchas partes del mundo son reproducidas en grandes pantallas en el recinto de la Cumbre para que quienes toman decisiones vean y sientan y entiendan lo que quiere la gente: vida, paz, justicia climática.

El fin de semana se informó que ya existe un borrador de 22 páginas y 21 más que contienen recomendaciones y enmiendas, pero aún está lejos un acuerdo. El borrador deja en el aire los grandes temas en discusión: financiación y responsabilidades de cada país. El pacto global deberá aprobarse el viernes 11.

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El papa ha hecho un llamado a avanzar y comprometerse seriamente, mil alcaldes de igual número de ciudades en el mundo, entre ellos Gustavo Petro, alcalde de Bogotá, han hecho presencia en París para significar su compromiso y presionar los cambios a nivel de gobiernos y Estados.

La paz de Colombia que se inscribe en la agenda global no puede dejar de incluir la bandera de lucha contra el cambio climático, la justicia ambiental forma parte de la justicia social como proyecto de paz de la sociedad.

@luisisandoval

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