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¿Por qué un paro ahora?

14 de marzo de 2016 - 09:00 p. m.

Las centrales sindicales y otros sectores sociales anuncian una protesta nacional para el jueves 17 de marzo. ¿Por qué y para qué un paro ahora?

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Hay varias respuestas: los propios promotores dicen que es la acumulación de problemas sociales y la incapacidad del gobierno para atenderlos lo que lleva al paro.

Otros plantean que el paro es contra el modelo porque el humo de la paz no puede ocultar la gravedad de los problemas sentidos por la gente. Otros explican que el paro obedece a la necesidad de apoyar la paz con movilización y de darle contenido concreto de justicia social. ¡Estalló el posconflicto! Refuerzan.

Para no “refritar” la información de los medios me fui directamente a la fuente. Visité la CUT, convocante de la protesta junto con CGT, CTC, CPC, Dignidad Agropecuaria, Cumbre Agraria, Dignidad Camionera, y otras 30 organizaciones sociales, y le hice al Secretario General, Fabio Arias, la pregunta que encabeza esta nota.

El paro se origina en cuatro asuntos, dijo: “1.Incumplimiento de acuerdos con trabajadores, campesinos, indígenas, pensionados, maestros, estudiantes, camioneros…, 2.Alza general de salarios partiendo de una revisión del mínimo, 3.Defensa de la producción nacional y del patrimonio público, o sea, de las empresas del Estado que no se pueden seguir feriando como Isagen, 4.Contra las reformas tributaria y pensional regresivas. El Plan de Acción Laboral Obama-Santos no se ha cumplido, tampoco el Memorando de Entendimiento Centrales-Gobierno-OIT”.

Efectivamente con eje en esos grandes temas el Comando Nacional Unitario entregó el miércoles 9 de marzo al Gobierno un Pliego Nacional de Peticiones con 15 puntos: “Pedimos al gobierno nacional que de la misma manera que se negocia en La Habana, se atiendan los reclamos y la participación de los sectores gremiales y sociales, y se respete la protesta ciudadana”. Es decir, se pide que además del diálogo gobierno-insurgencia se dé, en serio, un diálogo gobierno-movimientos populares. Se necesita diálogo intrasocietal, intrapopular, interclases e inter regiones, para acceder pronto a una Colombia más humana y más democrática.

Creo que desde 1977 (Paro Cívico del 14 de septiembre), desde 1984 (inmensa marcha del 1º de Mayo), desde la derrota del referendo de Uribe (octubre de 2003), desde la ola de paros de 2013 (la mayor en 38 años), no se presentaba una postura unificada de todo el movimiento social y popular con una demanda de diálogo tan amplia y pertinente. Cuando en la Guajira y en el Chocó, como en ciertos países de África, niños y niñas muestran aguda desnutrición hasta la muerte no puede argumentarse que se ha reducido la pobreza, que la clase media se ha ensanchado, que el país está mejorando y que el bajón de la economía lo estamos sorteando bien.

Este pliego y este paro tienen sobradísima razón y no son contra la paz, así algunos quisieran manipularlos hacia allá: “Las Organizaciones firmantes apoyamos las negociaciones del gobierno nacional con las guerrillas para poner fin al conflicto interno, impulsaremos el mecanismo de refrendación que acuerden las partes y pedimos total compromiso con el cumplimiento de lo acordado”.

El gobierno ha abierto una Oficina en la Casa de Nariño para el conflicto no armado, buen gesto, pero es todo el gobierno, todos los ministros, los que con la dirección presidencial y un plazo preciso de 100 días, deberían adelantar un efectivo diálogo social y entregarle al país un acuerdo social que le dé aire al proceso de paz.

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Presidente, retome las riendas nombrando audazmente una gabinete de transición, el país entero ganará y usted quedará instalado en sitial preferencial de la historia de Colombia.

@luisisandoval  

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