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¡Vida digna: política digna!

11 de mayo de 2009 - 09:37 p. m.

Hemos avanzado en la contención o desmonte de grupos armados. Pero al aproximarse el fin de la primera década del siglo comienza a surgir un sentir nuevo, una lógica nueva que puede resumirse en esta expresión: ¡Vida digna, Política digna!.

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La vida en todos los aspectos sigue siendo agredida, la política en todos los aspectos sigue deteriorándose. La vida se envilece porque la política se envilece. El bienestar de la vida depende de la buena salud de la política. La política no puede ser una manifestación gozosa duradera mientras la vida esté sometida a zozobra permanente.

Las madres de Soacha cuyos hijos fueron víctimas de los falsos positivos… Los liberados unilateralmente y los rescatados incruentamente del secuestro… La comunidad de San José de Apartadó que ha visto morir asesinados a tantos líderes comunitarios… Los millones de desplazados existentes, desarraigados de sus tierras de sustento, todos anhelan que el horror no se vuelva a repetir, quieren la vida.
Ante la connivencia, comprobada por la justicia, entre mafias y política…, ante los caudillismos hipertrofiados y los partidos enanos…, ante el abuso de poder como se ve en el grave desvío de las funciones del DAS…, ante la seguridad democrática que se paga con desinstitucionalización y reelección…, ante la facilidad para hacer buenos negocios que muestran jóvenes delfines con algún apoyo de autoridades públicas, ante todo ello mucha gente anhela el cambio, quiere que cambie la política.

Está surgiendo un ethos alterno en Colombia. La Minga indígena tiene como principal bandera la defensa de la vida ante todos los actores de muerte y propone que el país entero asuma esa bandera. Cada día más gente quiere pasar de la política de la ira a la política de la concordia. Cada día resulta más problemático el enriquecimiento por medios fáciles y rápidos. Élites empresariales y políticas y gente de la base ciudadana concuerdan en que el país ya debe y puede entrar en una fase diferente a la de los últimos años.

Al menos diez iniciativas hoy en Colombia se están preguntando hacia qué, cómo y cuándo el país puede transitar de la situación actual a otra mejor: la de Vicenc Fisas de la Escuela de Paz de Barcelona, la de M. Nel Beltrán Obispo de Sincelejo, la de la Comisión Nacional de Conciliación, la de Proantioquia y Centros de Pensamiento Empresarial, la incoada por colombianos en París  y Washington, la de la Cumbre Social y Política para agosto, la de los Indígenas para octubre, la de Colombianos y Colombianas por la Paz, la de Pacto Ético de un exalcalde, la de Evolución Colombia desatada por CLG – Redepaz – Fescol – Carvajal. Con seguridad hay muchas otras iniciativas que quieren ahora hacerse visibles y ofrecer elementos de agenda pública para elevar el debate electoral. Se busca, se requiere un horizonte compartido.

El ethos naciente en procura de vida digna a través de un ejercicio digno de la política, supone una sociedad en diálogo. Diálogo cruzado en lugar de fuego cruzado, diálogo útil en lugar de guerra inútil, diálogo para enfrentar la crisis económica, diálogo constructivo con resultados, diálogo para enfrentar problemas complejos que están sin resolver hace mucho tiempo, como el de la tierra y la estrategia frente a los cultivos de uso ilícito y las drogas. Diálogo que, en el caso de algunas de las iniciativas mencionadas, se apoya en metodologías innovadoras como la de Adam Kahane que de tanta utilidad ha sido en Sudáfrica. Inspirando las nuevas agendas un sentido común nuevo, una lógica nueva se abre camino: vida digna con política digna.

lucho_sando@yahoo.es

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