El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Voto será mandato

19 de septiembre de 2016 - 10:25 p. m.

Más allá del carácter y alcance que legalmente se reconozca al plebiscito, ciudadanos y ciudadanas pueden dar a su voto el sentido de una intervención del constituyente primario.

PUBLICIDAD

Ya es un hecho importante que este acuerdo de terminación del conflicto armado interno entre el Gobierno del Presidente Santos y las FARC-EP sea refrendado por el voto de la ciudadanía, ello afianza su legitimidad y lo instala con fuerza en la vida política del país.

Si la votación se asume como una oportunidad para expresar la decisión soberana del pueblo colombiano, la paz no se quedará solo como una puerta entreabierta sino que adquirirá la dimensión de una puerta que se abre de par en par.

La ciudadanía puede abrir plenamente la puerta de la paz si la votación es masiva, multitudinaria, rebasando el estrecho límite del umbral aprobatorio de 4.5 millones. Muchos millones por la paz con cambio y justicia social se constituirán en un hecho político indiscutible y en un verdadero mandato ciudadano por la paz que ningún poder osará desconocer y que se tornará obligatorio no solo para este sino para los gobiernos venideros.

Naturalmente el primer efecto de la votación con el  triunfo del SÍ es la aprobación y refrendación de los acuerdos Gobierno-FARC en los términos en que la Ley de Plebiscito, declarada exequible por la Corte Constitucional, lo establece. La contundencia del voto ciudadano que rebase o inclusive duplique el umbral establecido se constituirá también en mandato para los estancados diálogos entre el Gobierno y el  ELN.

El mensaje de la ciudadanía actuando con conciencia y decisión de constituyente primario y dándole al  voto el sentido de ejercicio de soberanía es que vamos por más como se ha dicho, vamos por la paz completa e integral con todos los grupos insurgentes, vamos por la paz no solo como terminación del conflicto armado interno mediante el silenciamiento de los fusiles, sino por la paz como proyecto de país que implica cambios en profundidad en todos los campos de la vida nacional, regional y local.

Una vez que se crea la oportunidad de votar tal oportunidad puede formar parte de una inmensa dinámica de movilización con sentido constituyente. Constituyente en el doble significado de constitución de un sujeto político plural con capacidad de transformación y de fuerza que busca la ampliación del pacto fundante a través de una nueva asamblea nacional constituyente.

Colombia vive desde hace 25 años un proceso de transición. Las armas salen de la política, tanto las de tinte izquierdista, las guerrillas, como las de tinte derechista, el paramilitarismo,  y el país se encamina, en medio de enormes dificultades, hacia una democracia más ancha, con mayor juego de pluralidad, con garantías efectivas para la vida, la libertad y la expresión de la oposición política y de la protesta social, con los ojos puestos en la reconciliación.

El debate público muestra concepciones de profunda incomprensión frente a la paz que se aproxima y de corto vuelo frente al llamado a la intervención ciudadana. No puede primar una concepción electorera del voto en el plebiscito. Se requiere que el llamado a la ciudadanía sea asumiendo sus expresiones originadas en la riqueza del tejido social de base. Este enfoque del voto como ejercicio de soberanía y mandato ciudadano interpreta mejor a las regiones con sus pueblos y comunidades ancestrales, afrodescendientes y campesinas.

Con el aliento de la paz transformadora el voto en esta oportunidad tiene que ser un esfuerzo por rehacer y recrear la política desde su fuente original: la conciencia y la libre opción de ciudadanos y  ciudadanas.

@luisisandoval

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias