¿Él? Si él. Tu amante, tu novio, tu arroz en bajo e incluso el que piensas que es el amor de tu vida. Hablo de él.
Mujeres, tenemos que hacer lo propio para mantenernos vivas en medio de un sistema donde ser mujer es factor de riesgo. Cuando un hombre maltrata física y psicológicamente a una mujer y no recibe una debida sanción legal o moral se incrementa su nivel de agresión, convirtiéndolos en potenciales feminicidas. Un odio irracional hacia las mujeres y el machismo compulsivo son factores que conllevan a la violencia más extrema.
Es definido como un hombre inseguro e inestable; en primera instancia lacera la autoestima de la mujer con el objetivo de afectarla emocionalmente y así convertirla en su víctima. Siempre las primeras agresiones son psicológicas. El círculo de violencia no se inicia de un momento a otro, Es una escalada que comienza con baja intensidad y se agrava con el tiempo.
Reúne diferentes características. Que toda mujer debe reconocer a tiempo, De este modo, a tiempo puede cortar con vínculos sexo afectivos peligrosos.
Uno determinante que podemos detectar a tiempo antes de formalizar y profundizar en el compromiso de pareja es la celopatía, la cual lleva a este tipo de hombre a la reacción excesiva de violencia ante cualquier situación que ponga en riesgo su delirio de superioridad. Por tanto y en consecuencia, esto nos dicta que el feminicida per se es un macho. Un animal salvaje que considera que toda mujer es inferior a él por tanto es capaz de todo. Podemos detectar su delirio de superioridad porque inicia sometiendo a la mujer a todo tipo de control. El control fácil de detectar a tiempo es el que ejerce sobre la mujer en todos los ámbitos de su vida, imponiéndole la forma de vestir, su arreglo personal, la relación con sus amistades.
La mayoría de feminicidas no súbitos, sino “pareja”, llegan al punto de lograr manipular psicológicamente a la mujer de manera tal que la aleja de su familia para despojarla de su primera red de apoyo que le puede permitir salir del círculo de violencia.
Esos hombres son obsesivos con sus parejas, controlan los horarios de sus víctimas, revisan su cartera, las llamadas y mensajes del teléfono celular, las llevan y recogen del centro de trabajo y a dondequiera que se movilicen con el argumento cliché de estar brindando protección y médiate ese acto mantener el sometimiento y control de la mujer.
En muchísimos casos, los agresores, antes de llegar al feminicidio, humillan a sus parejas, las descalifican subestimándolas, diciéndoles que no sirven para nada, acabando con cualquier ápice de amor propio. Y entran a un ciclo de maltrato y disculpas continuamente a tal punto que al punto que las víctimas llegan a pensar que es su deber rehabilitarles sus traumas y problemas de vida que los llevan a ser tan violentos. Así, este tipo de hombre genera un romance enfermizo, logrando hacer que al final las mujeres sientan que sin ellos no podrían vivir.
Otro de los indicativos que debemos tener en cuenta las mujeres es el excesivo consumo de alcohol y drogas por parte de estos sujetos. No pocos ataques contra mujeres se han cometido bajo los efectos de estas sustancias.
He hablado del agresor y potencial feminicidio no súbito. Es decir, no un aparecido en la calle que te violenta sin siquiera saber quién eres. En otra ocasión hablaremos de la importancia de aprender defensa personal para enfrentar tanto a agresores súbitos como a estos hoy mencionados.
Mujeres, necesitamos comprender que somos heroínas de nuestra propia vida. Que es mejor prevenir que lamentar. Hagámonos el favor de mantenernos vivas y eso significa vivir alertar para no ser la próxima víctima.
* Ideóloga, Feminismo Artesanal