Me gusta seguir a API (Agencia de Periodismo Investigativo) para no olvidarme de los procesos que como activista me interesan y considero que le deben interesar a toda la ciudadanía que desea un país justo. Según un artículo publicado por ellos, el caso de Yuliana Samboní sigue en busca de justicia plena.
El 6 de diciembre de 2016, Rafael Uribe Noguera, fue judicializado por el secuestro, violación y muerte de la menor Yuliana Samboní. Sin embargo, la Fiscalía señala que en los días siguientes Francisco y Catalina manipularon la información de sus tres teléfonos celulares, incluido el de Rafael, que sólo entregaron el 14 de diciembre de 2016. La investigación indica que alteraron y destruyeron evidencia relevante que estaba en dichos teléfonos móviles, así como la aplicación WhatsApp, antes, durante y posterior al crimen cometido por Rafael, el 4 de diciembre de 2016.
Frente a este hecho, los hermanos Noguera reiteran que, de no haber sido por su colaboración, su hermano Rafael Uribe Noguera no hubiera sido condenado. Agregan, además, que ellos por mandato constitucional tenían el derecho a guardar silencio, a no autoincriminarse, ni incriminar o atestiguar en contra de su hermano, sin embargo, lo hicieron.
API nos recuerda que la pequeña de seis años Yuliana Samboní fue secuestrada, violada y asesinada por Rafael Uribe Noguera, arquitecto de 38 años perteneciente a una familia acaudalada del país, y bastante reconocida en el medio de la construcción y el derecho. Que han pasado más de dos años desde que la noticia de este feminicidio e infanticidio estremeció a Colombia, nos recuerda que Uribe Noguera confesó haber cometido el crimen en la primera audiencia que se realizó en su contra ante un juez de control de garantías. Y que, gracias a eso, pocos meses después, fue condenado a 58 años de su vida a una prisión por orden de la justicia.
Opino que este caso ha tenido eficiencia jurídica como pocas veces sucede en Colombia evidentemente por el hecho de que Uribe Noguera es un monstruo millonario que fue mediatizado y no uno pobre y miserable, también monstruo, de tantos que no se convierten en noticia viral. Y efectivamente la presión social no permitió ningún tipo de pericia jurídica a su favor. El país en pleno exigió justicia pronta y en este caso se está viendo el resultado.
Digo que se está viendo, porque aun necesitamos saber si los hermanos de Uribe Noguera pretendieron evitar que su hermano fuera a la cárcel. Según el artículo de API, hoy el futuro de sus hermanos dependerá del debate jurídico en los estrados judiciales. Ya se inició el juicio en su contra. La Fiscalía los acusa de encubrir a su hermano y de haber ocultado y destruido pruebas determinantes para el esclarecimiento de los hechos que llevaron la muerte de la niña, el 4 de diciembre de 2016. El juez 46 penal sólo aceptó la comparecencia de cerca de 40 testigos, de 99 que la Fiscalía inicialmente solicitó para demostrar su teoría del caso. Finalmente la Fiscalía utilizará el testimonio de 25. Los demás testigos fueron descartados porque la intención del juicio no era demostrar el responsable del crimen, ni ahondar en los detalles del mismo, ya que estos ya habían sido resueltos con la aceptación de cargos y confesión de Rafael Uribe Noguera. En conclusión, lo que el funcionario judicial consideró es que no eran pertinentes ni útiles los testimonios de algo que ya estaba demostrado.
La fiscal del caso, María Lorenza del Castillo Montero, adscrita al despacho de la vicefiscal, María Paulina Riveros, con un grupo reducido de testigos deberá demostrar que los hermanos Uribe Noguera encubrieron a su hermano y eliminaron pruebas. Entre el 8 de mayo y el 6 de junio próximo, en ocho audiencias, se definirá la suerte de los hermanos Catalina y Francisco Uribe Noguera, procesados por los presuntos delitos de ocultamiento, alteración o destrucción de elemento material probatorio y de ocultamiento por favorecimiento; si son condenados, tendrán una pena entre 5 y 18 años de prisión.
Los invito a no olvidar este caso ni el de las decenas de niñas y mujeres que cada año son una cifra de feminicidios en Colombia. Prohibido olvidar, debemos como ciudadanía que seguir el debido proceso para obtener justicia plena y no con cuentagotas. Mi deber como feminista es no permitir que olvidemos.
* Ideóloga Feminismo Artesanal