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Contracruzada

18 de enero de 2011 - 10:00 p. m.

El reciente bombazo en la iglesia copta en Alejandría, Egipto, donde murieron 21 feligreses y decenas más quedaron heridos, es apenas el último de una serie de hechos que por años han diezmado significativamente la presencia cristiana en varios países árabes y musulmanes.

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La intolerancia religiosa, restricciones a la libertad de credos, prohibición a la construcción de centros, quema y destrucción de iglesias, discriminación laboral y educativa y en algunos países amenazas y atentados por parte de radicales islámicos, han causado una emigración masiva de cristianos.

Las razones difieren de país a país. En casos como Egipto e Irak los cristianos son víctimas de un asalto por parte de grupos fundamentalistas al Estado secular. En este último país, más de 2 mil cristianos han sido asesinados en los últimos años mientras que centenares de miles han emigrado.

Malasia, un próspero país donde el 60% son musulmanes, ha impuesto restricciones a la minoría cristiana y varias iglesias han sido incendiadas.

En Pakistán, el gobernador de la región de Punjab fue asesinado brutalmente por defender a una mujer cristiana sentenciada a muerte, acusada de blasfemia. En Gaza, una vez el grupo fundamentalista Hamas se tomó el poder por la fuerza, procedió a incendiar las pocas iglesias que aún quedaban en la Franja. En el Irán de los ayatolás, el objetivo ha sido cristianos evangélicos, a quienes se les prohíbe practicar su nueva religión.

En algunos países de Oriente Medio como Siria, Líbano, Jordania, Israel y la Franja Occidental, los cristianos gozan de libertad religiosa, sin embargo han emigrado por incertidumbre y temor frente al futuro.

Este hostigamiento a comunidades cristianas ocurre con la indiferencia de los organismos internacionales de Derechos Humanos y del mundo cristiano en general, que parece haber abandonado a los suyos a su suerte. El estéril Consejo de Derechos Humanos de la ONU, no ha emitido pronunciamiento ni condena alguna por la persecución a cristianos, fiel a su absoluta ineficacia en el cumplimiento de su misión. No sorprende, teniendo en cuenta que entre los Estados miembros de este organismo están Pakistán y Arabia Saudita, donde la libertad de cultos es inexistente.

Según la ONG Open Doors citada por Der Spiegel, hay 100 millones de cristianos en el mundo que enfrentan algún tipo de persecución.

El cristianismo de las Cruzadas, de la Inquisición, de la evangelización de América y África, del juicio a Galileo, de las bulas papales, de los reyes católicos, sufre una anticruzada, impotente frente a la barbarie que se ensaña contra las comunidades cristianas haciendo de la religión de Cristo la más perseguida del planeta.

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