Concluye el 2018 sin mayores conflagraciones, más allá de las que son parte del paisaje: muertos en atentados suicidas en Afganistán, otros en mezquitas en Pakistán, cadáveres mutilados de la guerra contra el narco en México, civiles asesinados en Yemen por los bombardeos saudíes y una guerra comercial que arrecia pero que a la fecha ha dejado pocas victimas en términos de su efecto en la economía global.
La guerra en Siria prácticamente concluyó con el triunfo de Bashar al-Asad y sus cómplices iraníes y rusos, y comparado con los años anteriores, el número de víctimas en 2018 fue sustancialmente inferior. Al episodio en la “casa de pique“ del consulado saudí en Estambul se le está dando entierro de tercera gracias a los petrodólares y los intereses geopolíticos.
Tras la andanada de trinos amenazantes con Armagedón nuclear, Trump y Kim Jong Um se reunieron en Singapur y acordaron por lo menos pausar la retórica bélica y se evitó, por ahora, la carnicería en la provincia siria de Idlib ultima en manos de los rebeldes. África, cuna de epidemias, hambrunas y guerras étnico-religiosas pasó el año casi desapercibido, excepto un resurgimiento del Ébola en Congo, el más fallido de los Estados del planeta. El encuentro de Trump y Xi en Buenos Aires legó una tregua comercial por 90 días y con el cambio de mando en la Cámara de Representantes se consolidó en algo la independencia de poderes en Estados Unidos.
El año termina con las tensiones inflamadas en Ucrania por otra “putinada” en el mar negro, pero en general 2018 puede ser considerado un año “tranquilo”, por lo menos en la superficie.
Sin embargo negros nubarrones se acumulan en el firmamento y bien podrían hacer del 2019 un año tormentoso. Para no decepcionar, el Medio Oriente podría ser la región donde ocurra el gran estallido. La presencia militar iraní en Siria es percibida por Israel como una amenaza existencial, varias de las bases militares persas en Siria han sido atacadas y esto apenas comienza. Igualmente la frontera entre Líbano e Israel se calentó por estos días con los túneles y con mas de 150 mil cohetes de Hezbollah apuntando a Israel, la guerra es cuestión de tiempo y no se limitaría únicamente a los actores mismos sino podría involucrar otros países y a las grandes potencias.
Las relaciones entre Rusia y occidente continuarán deteriorándose mientras que la alianza sino-rusa para crear un orden mundial alejado de la democracia liberal y los derechos humanos se consolida. El descontento social, en países ricos y pobres seguirá creciendo generando inestabilidad política, pavimentando todavía más el camino para la llegada al poder de populistas de todos los pelambres, el último de los cuales fue en Andalucía.
Para el 2019 América Latina se convierte en quizás el mas interesante tinglado geopolítico del planeta con un casting de personajes de primer nivel encabezados por AMLO y Bolsonaro.