El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

La puja por la Contraloría, sainete de quinta

16 de agosto de 2014 - 09:00 p. m.

Todo alrededor de la puja por la Contraloría ha sido un sainete de quinta categoría, empezando por la habilidosa interpretación que varios magistrados de la Corte Constitucional hicieron del reglamento interno, para permitir que, como Lázaro, resucitara la candidatura de Edgardo Maya, decisión no compartida por los magistrados Jorge Iván Palacio y María Victoria Calle, que dejaron constancia de su desacuerdo.

PUBLICIDAD

El polémico reencauche del exprocurador, que puso en peligro las aspiraciones de Gilberto Rondón, apadrinado por el expresidente César Gaviria, abrió la caja de Pandora de las rivalidades, los odios y los pulsos de poder entre los altos heliotropos de la política, que amenazan con fracturar la Unidad Nacional. Maya cuenta con el apoyo del expresidente Ernesto Samper, el vicepresidente Germán Vargas y la bendición del fiscal Montealegre; Rondón no sólo cuenta con el patrocinio de Gaviria, sino con el visto bueno del expresidente-senador Álvaro Uribe, que fue la razón por la cual el presidente Santos decidió ir más allá del tradicional guiño y pronunciarse en vivo y en directo a favor de Maya en las reuniones que tuvo con las bancadas de la U y del Partido Liberal, los más fuertes de la coalición de Gobierno. Pero la clara señal presidencial no garantiza la elección de Maya.

El apoyo de Santos al exprocurador rompió el compromiso que tenía con Gaviria de mantenerse neutral (una forma de reconocerle el papel que jugó en la segunda vuelta para desempantanar la reelección), y como consecuencia quedaron heridas las relaciones con el jefe natural de los liberales. También está herido el Partido de la U por la composición del nuevo gabinete, pues un grupo de 14 senadores considera que Santos les metió gato por liebre.

Para rematar el tinglado, el pasado viernes se sumó el procurador Ordóñez, que les sacó tarjeta amarilla a los congresistas y les advirtió que se exponen a investigaciones disciplinarias y/o penales si votan por un candidato con algún tipo de inhabilidad. El pronunciamiento, que responde a una petición de la Comisión de Acreditación del Congreso, que le pidió concepto sobre presuntas inhabilidades de Maya, es un golpe contra el candidato de Santos y podría darles aliento a las aspiraciones de Carlos Ardila Ballesteros —afín de Vargas Lleras y paisano de Ordóñez— , para disputarse la Contraloría con Rondón.

Repugnante, por decir lo menos, el espectáculo de la lucha por la Contraloría entre los más altos dirigentes políticos, que en lugar de estar peleándose cuotas de poder a punta de golpes bajos, deberían invertir su influencia y capacidad en causas más nobles. Vergonzoso —aunque sea lo mismo de siempre—, que pesen más los padrinazgos y patrocinios políticos, y la capacidad de lagarteo, que las credenciales técnicas y profesionales para garantizar una transparente y eficiente fiscalización de los recursos públicos.

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias