¿EN QUÉ VA EL PROCESO DE PAZ COlombiano? ¿Estará en el mismo punto que la inseguridad democrática? Como nuestra Colombia es pasión, ya poco se habla del tema.
A eso contribuyen tanto la salida del comisionado Restrepo para dedicarse a la politiquería, como la fusión entre paz y reinserción, un gesto tan apresurado como fusionar los ministerios de Salud y Protección Social, o Justicia e Interior, éstos últimos en manos de cada vez más deleznables funcionarios.
Muchos extranjeros no entienden por qué, en un país en el que se encuentran fosas comunes y todavía humeantes hornos crematorios, estemos tan ocupados por quién será el próximo presidente.
Aunque los manuales de periodismo aconsejan utilizar el término “actos de terror” en vez de terrorismo, eventos que visibilizan a las víctimas, como el realizado en Medellín gracias al empuje y a la determinación de personas como Diana Sofía Giraldo, tienen el gran mérito de recordarnos nuestra realidad. Pero idas sus majestades ibéricas, subsisten tanto la polarización como el fraccionamiento de las tragedias.
En el caso del “proceso de paz”, parece necesario hacer un balance de la aplicación de la Ley de Justicia y Paz. Independiente, es decir, hecho por academia o por organismos internacionales, y por quienes pertenecen a las distintas comisiones previstas por la ley. Además, centrarse solamente en las declaraciones de los ‘paracos’ es reducir a su mínima expresión la verdad, la justicia y la reparación.
De otro lado, quedarse en la liberación de los secuestrados y no pensar en el proceso con la guerrilla es correr los mismos riesgos de fracaso que con los ‘paracos’. A pesar de considerarme miembro del grupo de Ciudadanos y Ciudadanas por la Paz, les he expresado que, a mi modo de ver, es necesario un enfoque más estructurado, por lo menos a mediano plazo, y no centrarse únicamente en el secuestro.
¿No es hora de superar la tendencia a fragmentar las realidades colombianas que nos hacen perder de vista nuestro futuro como país?
Nota: Muchas gracias. La primera, por la corrección de un lector al apellido de la concejal Gilma Jiménez. La segunda, a los que están de acuerdo con la abstención proactiva; pero que cada cual cuente consigo mismo para multiplicar adherentes. Esa es la gracia de la red, que no es piramidal, sino horizontal.