ORLANDO FALS BORDA: PARA QUIEnes, en algún momento, compartimos con él su incansable capacidad de concretar ideas en proyectos quijotescos (como es característico de los intelectuales genuinos), su espíritu permanecerá entre nosotros. Tanto como su insuperable sencillez, y el afecto que a todos nos brindó.
Que otros se refieran al creador de la investigación-acción-participativa, a sus historias dobles de la Costa y de la Colombia profunda. A muchos, sus libros nos llevaron hasta la almendra de los fenómenos sociales y de sus actores anónimos.
Algunos seguirán peleando sobre su cadáver, por esa mezquindad pequeña que él siempre supo desdeñar, con su tierna sonrisa de niño y con la estrategia humanista de su ingenuidad.
Vivencié con él la experiencia de la segunda etapa de la Revista Alternativa, de la cual era el máximo orientador y yo la directora. Nos estimuló a “sentir, pensar, actuar”, porque supo que ya no podía inspirarse de la primera Alternativa, que “tiraba línea”.
Desde el primer editorial de agosto del 96, Orlando nos aglutinó por el encanto de esa inagotable necesidad de aprehender la actualidad, que lo unía espiritualmente con el periodismo.
Por eso, sin que ni hoy ni ayer lo quisieran reconocer los medios tradicionales, gracias a periodistas experimentados como Mariela Guerrero y Carlos Iván García, y a un combo de jóvenes reporteros motivados por el rigor de semejante portento, esa Alternativa fue la primera en referirse a “la tenaza paramilitar” impulsada en tiempos de Uribe como gobernador de Antioquia; a obtener las declaraciones del coronel Velásquez sobre los abusos de Rito Alejo del Río; a denunciar los clientelismos de Jaime Dussán en Fecode, a la entonces tenebrosa brigada 13.
Y así fue como nos dejó su impronta. Por su necesidad atávica de cambiar el mundo. Por no tenerles miedo a las consecuencias de llegar hasta el fondo de las verdades. Por su audacia al abrirle nuevos horizontes al pensamiento. Y, en fin, por la humildad y la paciencia con que se acercaba a lo que podían aportarle los demás.