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Escarbando

27 de agosto de 2008 - 10:10 p. m.

UMBERTO ECO SE HA REFERIDO AL régimen autoritario mediático que, a diferencia del fascismo de un Hitler o de un Mussolini, no necesita de censuras ni de cárceles.

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Se alimenta del seudo realismo de la imagen, sobre todo televisiva, que se presenta como LA verdad, surgida de un supuesto pluralismo. “Berlusconi se queja siempre  de la oposición que le hacen los periódicos, por lo tanto existe libertad”.

La versión uribista (dada nuestra tradición política) es un caudillismo mediático que se basa en el espejismo del “Salvador”, y resulta todavía más elocuente por la debilidad de nuestras instituciones.

Se parece mucho al chavismo, aunque los dos caudillos militan en extremos opuestos, porque ambos son el reflejo del Karma latinoamericano.

Pero la imagen no es sólo lo visual. Es un sancocho de puesta en escena,  constante  diarrea verbal y leguleya, llamar “muchachos” a los periodistas pero acusar a Coronell, lógicas de confrontación para minimizar lo sustancial, lógicas  comerciales de los medios oligopólicos que estimulan esas confrontaciones, chismes de comadre propiciados por el caudillo, con cara de “yo no fui”. 

El caudillo mediático se rodea de lagartos serviles, incapaces de detener las reacciones del jefe supremo. Incapaces, como César Mauricio Velásquez, de  medir las consecuencias de recibir a los narcos, porque su moral, opusdeísta o no, se adapta a las circunstancias. Como se adaptó cuando saltó de la Presidencia del Círculo de Periodistas de Bogotá a la Jefatura de Prensa de la Presidencia.

Peones apocados, como el cada vez más  inmaterial doctor Ternura, sombra del Supremo en las apresuradas ruedas de prensa que éste convoca al vaivén de sus impulsos. Rastreros parlamentarios del  uribismo (como el doblegado conservatismo), que justifican todas las salidas del Supremo, o simplemente tratan, en un desayuno, de salvar el pellejo de sus inconsecuencias, como el ex fiscal Valdivieso, que creció a la sombra de Luis Carlos Galán.

Esa es, señoras y señores, la histérica función que estamos presenciando.

mariateresaherran@hotmail.com

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