El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Colombianos botaratas

11 de agosto de 2011 - 06:00 p. m.

Un empresario bugueño que amasó una confortable fortuna solía repetir «Si quieres empobrecer, compra lo que no es menester» y eso es lo que precisamente estamos haciendo los colombianos: nos estamos llenando de trebejos y objetos inservibles.

PUBLICIDAD

Este desaforo consumista se debe a las mil y una oportunidades que nos ofrece el dinero plástico que permite “tarjetear” el pago y diferirlo a tantos meses, que se hipotecan los ingresos de los años siguientes y los usuarios disfrutan de una especie de vigencias futuras, hoy afortunadamente prohibidas por el Estado.

El endeudamiento nacional —y ya no en razón a la compra de objetos de primera necesidad— nos va a llevar a lo que se está padeciendo en Estados Unidos y otros países y que aquí se denomina el deber “hasta la camisa”.

Lo dijo el ministro de Hacienda ante la caída de las bolsas: los colombianos deben ahorrar más y gastar menos. Como no hay ni cultura ni mayores estímulos para el ahorro y las ofertas nos asedian ya de manera inoportuna y hasta atrevida, la tentación termina ganando.

Los medios son los vehículos de tales ofertas con unas publicidades seductoras y aspiracionales que horadan la voluntad y la prudencia:

Centenares de cuadernillos llegan semanalmente a nuestras casas incitándonos a cambiar electrodomésticos, baños, cocinas, carro y casa, sin importar que más de un comprador no podrá responder por las compras adquiridas.

Lléveselo ya sin cuota inicial y comiéncelo a pagar en seis meses y le muestran tremendo vehículo con una supermodelo al lado: más de uno cae y sin importar que hay que pagar matrícula, impuestos y la cuota dentro de 180 días, coloca la firma e hipoteca lo que tiene y lo que no tiene.

Igual y peor sucede con los viajes: disfrute una semana de playa y sufra 51 tratando de pagarla, modalidad que se inició con el “viaje primero y pague después”.

Sí. Los colombianos somos y estamos de botaratas hasta que nos lleguen los coletazos de la crisis de las bolsas, porque las tales reservas de que habla el Gobierno de los US$32.000 millones, no son para toda la vida.

Conoce más
Ver todas las noticias