Cerca de 30.000 vehículos nuevos se vendieron el mes pasado, récord en lo que va corrido de este año y que equivale a casi 20% más con relación al mismo mes del año anterior.
Estas cifras prevén que finalizado este 2014 los colombianos comprarán un 8% más de automóviles con relación a 2013, lo cual significará que por nuestras vías urbanas y carreteras circularán este año más de 320.000 automotores último modelo, sin contar las motos, que también registrarán unos incrementos espeluznantes.
Y utilizo esta última palabreja porque no hay una relación entre un parque automotor creciente, y hasta desbordado, con el no aumento de calles, avenidas y carreteras.
Y ello se vive y se padece día tras día en las horas pico y en las que no son, hasta en ciudades tan pequeñas, como por ejemplo Popayán, en donde los trancones exasperan a los tranquilos y parsimoniosos habitantes de la Ciudad Blanca.
Ni los pico y placa más severos ni las acuciosas multas por mal estacionamiento han logrado desembotellar las insufribles congestiones, y como para colmo de males no hay parqueaderos suficientes, el placer del carro nuevo se está convirtiendo en un verdadero encarte y un embeleco del consumismo.
La verdad es que no hay vías para tanto vehículo y la solución no se adviene por ninguna parte: los concesionarios, ensambladoras e importadoras están felices con los resultados, porque eso de incrementar las ventas en más de un 20% en un año es una tentación irresistible, y no hay planes maestros en las ciudades y menos presupuestos para dar cabida a tanto carro que ya nos está asfixiando.
¿Qué hacer, entonces? Promover otras alternativas de movilización como las bicicletas, utilizar más el transporte masivo, que debe mejorar sustancialmente su servicio, y promover la cultura de caminar, para lo cual es preciso que tengamos mejores andenes y más servicios y garantías para los peatones.
Mario Fernando Prado *