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El arrechón y el tumbacatres

17 de agosto de 2018 - 12:00 a. m.

Nadie que haya tomado estas pociones misteriosas duda de sus efectos, que despiertan la naturaleza humana más que los viagras y demás despertadores de los pájaros caídos. Pero, cuidado: su ingesta desmedida puede llevar no sólo a unas deplorables borracheras, sino a perder todos los sentidos.

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Se sabe de milagrosos efectos que producen estos licores en las poblaciones negras —hoy llamadas afrodescendientes— del Pacífico y su fama ha alcanzado sofisticados ambientes en donde se consumen a la tapada, no sé si por vergüenza o por cualquier otra pudibunda razón.

Pues bien, el arrechón, el tumbacatres y demás licores espirituosos forman parte de la muestra etílica y gastronómica del Festival Petronio Álvarez, máximo evento de las negritudes colombianas que este año llega a su vigésima segunda edición y que aglutina por estos días más de medio millón de personas que se le apuntan a un programa distinto con eventos lúdicos, musicales y culturales en la ciudad de Cali.

El Petronio —como popularmente se le conoce— nació de la iniciativa de un vallecaucano, blanco para más señas, que se llamó Germán Patiño, a quien, como siempre, no le creyeron que homenajear el espíritu de nuestra costa iba a tener la resonancia y el éxito que lo han convertido en el certamen más importante de esta región del país luego de la Feria de Cali.

En esta versión, el Petronio se ha venido con todo: desde las presentaciones de los grupos folclóricos que vienen a concursar de Buenaventura, Timbiquí, El Bordo, Iscuandé, Guapi, Barbacoas, Suárez, Tadó, Almaguer y otras poblaciones, los 200 stands con una rechupetuda muestra de las cocinas ancestrales en vivo, hasta la variada dulcería, las susodichas bebidas tradicionales, sin faltar las muestras artesanales, los instrumentos musicales, exposiciones pictóricas y la moda en peinados, bisutería y ropa, entre muchas otras tantas novedades.

Se están generando miles de puestos de trabajo directo e indirecto, se esperan ventas que superarán el millón de dólares y está asegurada una ocupación hotelera por encima del 90 % en este puente festivo.

Sin duda, el Petronio, al ritmo de cánticos como el pipiloco, es uno de los espacios culturales más significativos de este país.

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