A punto de producirse las últimas liberaciones de los uniformados en poder de las Farc, vuelve y juega el macabro manipuleo con que el grupo terrorista pone en vilo a las familias de los plagiados, al Gobierno y a la opinión en general.
Armado de paciencia, el presidente se ha tragado varios sapos con tal de que no se rompa el delgadísimo hilo del cual pende la suerte de esos compatriotas que enmaniguanados avizoran su pronta libertad.
A última hora, como es usual, la guerrilla inventa exigencias que, a manera de palos en la rueda, vuelven y entraban un proceso que se creía claro y sin tropiezos. Pero no: sus cartas las siguen jugando perversamente en una consuetudinaria burla y medición de aceite a la que el Gobierno debe prestarse so pena de terminar siendo el verdugo y/o el responsable de haber frustrado las liberaciones que tan gentilmente ofreció el grupo narcoterrorista.
La matanza de los oficiales emboscados cruelmente fue el, ojalá, penúltimo episodio que a otro gobernante habría hecho paratrasear en un diálogo de sordos del cual ya estamos cansados.
Sin embargo, se prefirió inculpar al mismo Ejército por no cumplir el protocolo de la guerra antes que rechazar y condenar semejante atrocidad, con miras —repito— a no oscurecer un panorama supuestamente despejado. (Menos mal que la retaliación del Ejército no se hizo esperar). Vino luego el, también ojalá, último condicionamiento que no estaba ni acordado ni hablado con la insurgencia: que se permitiera verificar el estado en que se encuentran, detenidos en las cárceles colombianas, los autobautizados “presos políticos”, que no son ello y que de aceptarse dicha exigencia sería un tácito reconocimiento al carácter de tales de estos delincuentes, y ahí sí, apague y vámonos.
Con pinzas y algodones el presidente Santos está manejando la situación, porque de producirse el aborto de estas liberaciones y con Cumbre de las Américas de por medio, le caerían rayos y centellas y toda la culpa imaginable. Y eso que en las vísperas aún podrían faltar mas requeñeques que tampoco están en el libreto.