Imposible negar el liderazgo de Claro, multinacional que tiene acaparado el mercado celular y de internet de este país, aventajando notoriamente a sus competidores gracias a sus promociones especiales, cubrimiento, eficacia y servicio.
Sin embargo, existen problemas con algunos usuarios que seguramente no son un porcentaje significativo, pero que causan molestias a quienes esperan ser atendidos de una manera más expedita y eficiente.
La posición dominante, propia de los monopolios, se deja ver cuando por ejemplo los reclamos y quejas no reciben el trato y la atención que se esperaría luego de tantas promesas y testimonios de clientes felices —actores, sin duda— que pintan comportamientos distintos a los que se viven en la realidad.
Me sucedió —y perdón por hablar en primera persona—. El caso es que en octubre se me facturó un valor correspondiente a una cuenta que ya había sido pagada con un día, repito, con un día de atraso. El día 8 de ese mes se radicó la justa reclamación y por instrucciones del mismo Claro no se canceló lo que ya se había pagado, pero ellos, haciendo caso omiso de la reclamación, siguieron facturando tal valor.
Dos meses después, sin previo aviso, me desconectaron el servicio de internet y al presentar la constancia de los recibos pagados y la copia de la reclamación, manifestaron que dicho reclamo, que insisto llevaba dos meses, estaba perdido en una nube y que —y aquí está el chantaje de que fui víctima— o volvía a pagar lo que ya había pagado y me restituían el servicio de inmediato o debería esperar cuando menos un par de semanas, quedándome lógicamente sin internet durante todo ese lapso.
Como deben suponer pagué a regañadientes lo que había cancelado dos meses antes y el servicio se me restituyó casi inmediatamente, lo cual considero una modalidad de extorsión.
Comentando esta situación con algunas personas, descubrí que a muchos usuarios de Claro les ha sucedido lo mismo con sus reclamaciones y han tenido que repagar lo que ya habían cancelado, porque si no les cortaban el servicio. Pregunto: ¿cómo se llama esto?