El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Gobernar sin Uribe

09 de agosto de 2012 - 06:57 p. m.

Es curioso que Santos haya gobernado estos dos años no sólo con la Unidad Nacional, que reúne a algunos de quienes fueron sus opositores, y no haya hecho lo mismo con quien fue definitivo para que alcanzara la presidencia.

PUBLICIDAD

Y resulta curioso porque no le hubiera costado ni puestos, ni prebendas, ni menos contratos. Simplemente tener en cuenta el camino recorrido por su antecesor.

Sin embargo, algo sucedió apenas se posesionó y comenzó un tira y afloje que ha llegado a extremos de una polarización dañina para el buen logro de su gestión. Y es que gobernar a Colombia sin Uribe es tratar de borrar una gestión que dejó una estela imborrable: ¿por qué no aprovechar todo ese bagaje, experiencia y buenas intenciones?

Santos dijo que no le contestaría a Uribe. Sin embargo, fue tal la presión del exmandatario que pisó la cascarita, y así el terreno sea desigual (el uno tiene el poder, amén de la gran prensa, y el otro a lo sumo sus trinos), hay un empate entre estos dos colosos altamente nocivo en que la gran damnificada puede ser Colombia.

Con este enfrentamiento se está abriendo camino una tercería izquierdista, porque al paso que vamos no hay ambiente para una reelección de Santos y su plan B —Vargas Lleras— tampoco convence. Los candidatos uribistas deben recorrer un largo camino.

Este papayazo entonces lo van a aprovechar quienes hoy vemos desunidos, pero no hay tal: una posibilidad de estas no la van a desaprovechar y podríamos ver comiendo en un mismo plato a Navarro, a Teodora, diré Piedad, al dictador venezolano y hasta la guerrilla pacifista, si es que la hay, produciendo un quiebre para la estabilidad social y económica de la patria.

Riesgoso gobernar sin Uribe. Estos dos años que le restan al primer mandato de Santos deberían ser de una reconciliación. Imposible no, porque la política es el arte de lo posible y aún no es tarde para reencontrarse con su mejor examigo.

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias